...entre PUERTO REAL y CHICLANA (por cañadas, arroyos y lagunas)
"Las montañas son magníficas, pero la modestia del campo nos alimenta."
Valeriu Butulescu (Rumania, 1953)
Este paseo invernal por viejos caminos nos llevará desde las afueras de Puerto Real hasta las Lagunas de Jeli y Montellano, ya en Chiclana de la Frontera. Durante la ruta encontraremos pinares, arroyos, bosques de galería y un curioso paraje geológico.
Dejamos el coche en el Descansadero de la Molineta (en la carretera CA-3025, que une Puerto Real con Chiclana por el Marquesado) para tomar la Cañada Real de Medina Sidonia.
El camino, que mas adelante coincide con el Corredor Verde Dos Bahías, va paralelo al Arroyo del Zurraque.
El Arroyo del Zurraque corre adornado por un cerrado bosque de galería, sin hojas en esta época. Mas adelante este arroyo acabará siendo uno de los grandes caños de la Bahía de Cádiz, el que se cruza en Tres Caminos yendo para Chiclana.
Para variar un poco la ruta nos atrevemos a cruzar el arroyo, con poco agua por la escasez de lluvias. Grandes plantas trepadoras suben y caen por álamos y fresnos.
Al otro lado damos con una antigua gravera cuya explotación ha respetado a algunos pinos piñoneros.
En los taludes aparecen conchas y restos marinos que atestiguan que estos parajes estuvieron bajo el mar.
Aprovechamos la corta de la gravera para ganar altura y tener una mejor vista de la zona.
Abajo vemos al Zurraque tapado por la arboleda, un campo de cereal y detrás la fila de pinos que acompaña a la Cañada Real.
Desde el punto mas alto llegamos a ver la Sierra de Grazalema. Mas cerca los pinares y llanos de Guerra.
Tras cruzar de nuevo el arroyo volvemos a la Cañada para seguir nuestra ruta.
Cerca de un cruce de cañadas nos desviamos al Arroyo de las Salinetas. Tomaremos el Cordel de los Marchantes, que lleva a los campos de Vejer y Benalup.
El camino se abre y aparece una gran depresión cruzada por el Arroyo Salinetas.
Parece el hueco de una explotación minera. El Cerro de la Horca aparece totalmete erosionado por la escorrentía del propio arroyo. Además, en el lugar aparecen varios manantiales de aguas teñidas por los diversos colores del terreno.
Predominan los tonos ocre y rojizo en las tierras y rocas erosionadas.

Crestones brillantes de yeso cristalizado contrastan con las aguas rojas del arroyo, que fluye como un pequeño río Tinto.
Grandes cristales de yeso (comparar con la tapa de mi cámara).
Lavados por el agua de lluvia aparecen en superficie cristales de cuarzo rojizo conocidos como Jacintos de Compostela. Con forma hexagonal en dos puntas aparecen dentro de las arcillas y yesos del Triásico (hace 170 a 195 años, apróx.). Las caras prismáticas de aristas perfectas dan a muchos de estos cristales un aspecto y una geometría que parecen tallados artificialmente.
El amigo Paco Vera, que nos acompaña como buen conocedor de estos parajes, nos comenta que en verano las altas temperaturas evaporan las sales minerales dejando el paraje blanco como una salina.
Como ha llovido poco también en esta época pueden verse manchones blancos de sal.
Dejamos atrás el paraje de Las Salinetas continuando por el Cordel de los Marchantes. Cruzamos campos de labor muy cerca del límite municipal entre Puerto Real y Chiclana.
Pasamos junto a la Casa de Montellano, cerca de la laguna del mismo nombre. Hay que destacar cómo el propietario de esta edificación ha mantenido, en lo posible, el estilo de las antiguas cabañas de nuestra campiña.
Nos desviamos, por un carril señalizado, para acercarnos a la Laguna de Montellano. Hay que subir parte del Cerro de Galván, y desde este tenemos una buena vista de Medina Sidonia y la Sierra del Aljibe detrás.
La laguna de Montellano es reserva natural y sus alrededores, muy degradados por labores agrícolas, están siendo restaurados con la plantación de tarajes, lentiscos, ...
No encontramos muchas aves en sus aguas. Aunque volvemos a ver, gracias al limpio viento del norte, la Sierra de Grazalema por detrás de un campo eólico.
Volvemos al Cordel de los Marchantes para conocer la laguna del Jeli, como marca esta señal. También aparece como de Jelí en algunos mapas.
Esta laguna endorréica se asienta en una cubeta sobre margas y margocalizas impermeables. Es de mayor superficie que la de Montellano.
Nuestra llegada hace volar un bando de avefrías (Vanellus vanellus) sobre las vacas retintas.
En la laguna de Jeli encontramos mas avifauna. Abundan en gran número las gaviotas y en menor las anátidas.
En un lateral menos profundo de la laguna dormitan, o se resguardan del frío, por la postura que mantienen este grupo de flamencos (Phoenicopterus ruber).
Una bandada de patos cuchara (Anas clypeata), la anátida mas abundante en este frio día de febrero.
Parece que los flamencos nos han visto y tranquilamente cambian de lugar en la laguna.
La sorpresa del día fué encontrar entre las lagunas este narciso bicolor. Se trata del Narcissus tazetta subsp. tazzeta. Una bella flor con los pétalos color blanco-marfil y la corona amarilla. Además de fotogénica desprende un agradable y suave perfume.
Y como tantas veces la vuelta por el mismo camino.



Soy socio del Club Montañero Sierra del Pinar desde 1975

Juan Luis Parodi dijo
Hermoso lugar y preciosas fotos. Gracias por compartirlas
14 Febrero 2012 | 04:58 PM