ANILLANDO ENTRE NIEBLAS
“De los pájaros, unos son estables; otros, emigrantes. Estos nos interesan mas, y para estudiar sus desplazamientos se ha ideado anillarlos. Antes no había manera de identificar los individuos volátiles, y las ideas sobre sus emigraciones eran confusas y mitológicas. Aristóteles creía que en invierno muchas de las aves duermen, como las tortugas, y por eso no se las encuentra en el paisaje. El anillamiento propiamente tal data de 1903. Fue iniciado por el observatorio de aves de Rositten, de la Sociedad Ornitológica Alemana. Los demás países han seguido el ejemplo, y puede calcularse que hoy habrá un millón de aves anilladas en el planeta.El número es, pues, muy reducido. Se trata de un uso incipiente”
José Ortega y Gasset, en el diario El Sol del 13 de agosto de 1913
“Al leer este Manual, mis pensamientos se dirigieron hacia una de las primeras
«expediciones» de anillamiento de garzas en el entonces Coto de Doñana,
organizadas en la década de los cincuenta por el Grupo Aranzadi, cuando el
equipo, de apenas media docena de anilladores, se dirigía desde Madrid a Jerez
de la Frontera en un tren de los de aquella época y tuvo que dedicarse en el
vagón a ordenar y enristrar las anillas, recibidas a última hora y sin preparar.
Por cierto que en esta tarea los anilladores fueron amablemente ayudados por
el resto de los viajeros del vagón; en realidad, tiempo no nos faltó, ya que el tren tardaba 21 horas en llegar a Jerez; además, solía ir repleto."
Ramón Sáez-Royuela (1932-2011)
Biólogo, ornitólogo y co-fundador de la SEO
El anillamiento científico de aves debe ser aprendido en el campo. Es al mismo tiempo un arte y una ciencia, y cualquiera que desee dominarlo debe servir antes de aprendiz junto a un anillador.
en la web de SEO/BirdLife
Encontré estas tres diferentes citas, de tres diferentes épocas, sobre el anillamiento de aves y las tres me parecieron idóneas para encabezar esta entrada al blog. Y es que hacía tiempo que Pablo esperaba una llamada de nuestro amigo Iñigo para ir a anillar pájaros. Y llegó el día en una fría y neblinosa mañana de diciembre. A orillas del embalse de Guadalcacín montamos las casi invisibles redes y esperamos con emoción para poder tocar, durante breves segundos, y después soltar estos pequeños pero bellísimos pájaros.
Hace poco que amaneció y la espesa niebla se mantiene en la cuenca del embalse. Montamos varias redes japonesas (así se conocen las de anillar) en el paso querencioso de aves que Iñigo conoce bien.

Mientras esperamos que lleguen los primeros pajarillos nos acercamos a la orilla. En algunos rincones la niebla empieza a levantar.
La lluvia vertical ha dejado a la vista miles (quizás millones) de telarañas. Empapadas de humedad están de lo mas fotogénicas. Desde las clásicas en espiral a otras con formas asimétricas o la de embudo invertido con la araña todavía en el centro como la foto inferior.

El sol mañanero empieza a adivinarse entre la espesa niebla.
Apenas media hora después del montaje ya tenemos varios pajarillos en la red. Con cuidado se meten en un bolsa de tela y los llevamos a un lugar mas cómodo para el anillamiento.
Los mas tempraneros han sido las currucas capirotadas (Sylvia atricapilla). Pueden ser aves de la zona o de las muchas que llegan a la península para pasar el invierno.

Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) macho. De discreto plumaje gris claro con el capirote negro brillante.
Esta es la hembra de curruca capirotada, ya anillada y a punto de la suelta. Tiene el capirote (o píleo) castaño rojizo y resto del plumaje pardo oliváceo. Sólo en las mejillas y cuello tiene plumas grises.
Una décima de segundo antes de soltarlos retratamos a esta pareja (hembra:izq - macho: der.) de pinzones (Fringilla coelebs), el ave más numerosa en la península (incluso mas que el gorrión común).
Este bello rincón, bajo un naranjo y un pinsapo centenario, junto a la Casa de Picado nos sirve de improvisada oficina de anillamiento.
Empezamos a ver un luminoso cielo azul.
Mas currucas capirotadas.

Diferencias entre macho (izq.) y hembra (der.) de curruca capirotada (Sylvia atricapilla).
Uno de los varios datos que se toman durante el anillamiento consiste en observar la condición corporal del pájaro (grasa acumulada). Para ello se sopla suavemente sobre el pecho y se valora numéricamente.
Listo para volar de nuevo.
En total fueron casi cuarenta los pájaros que se marcaron. Alguno incluso cayó dos veces en la misma red.
A media mañana ya podemos ver el bosque de la Sierra de las Cabras.
Aunque todavía chorrean elementos naturales y no naturales.
Desde la dehesa de Picado las vistas hacia el Guadalcacín son espectaculares.

Al fondo la vertiente jerezana de la Sierra del Aljibe, con su amplia cumbre a 1.092 m. y el Picacho a la derecha.
Levantada la bruma conseguimos ver un solitario nido de aguila pescadora.
Frente a Picado puede verse la dehesa de Garcisobaco, de afamada ganadería brava.
Con el día ya abierto disfrutamos de un paseo por los alredeores de la bonita casa de Picado, singular construcción, catalogada en el "Inventario de Bienes Reconocidos del Patrimonio Histórico Andaluz".

Otra vista de Garcisobaco, reflejada en la lámina de agua del Guadalcacín.
La humedad del terreno, despues de tantas horas de espesa niebla, hace que insectos semilla (Cossyphus hoffmannseggi) y pequeños caracoles estén en plena actividad.
En un prado abierto abunda la flor de la mandrágora (Mandragora autumnalis).
Típico de principios de invierno es este lirio (Iris planifolia).
Y también encontramos grandes setas como esta Volvariella speciosa, que es comestible pero de poco valor culinario.
Esta chinche es muy peculiar. Se trata de Nezara viridula y su color normal es de un llamativo verde (viridis: verde en latín). Pero ahora tiene esta coloracion invernal oscura y en su forma torquata, ya que todo el contorno presenta una línea color marfil.
Volvemos a las redes y podemos ver de cerca este colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros). Un ave muy territorial que anida en cantiles rocosos o en ruinas de edificios.
Detalle de colirrojo tizón con el borde del ojo claro.
Otra especie anillada este mosquitero común (Phylloscopus collybita). Es un ave invernante en la península para evitar los fríos del centro y norte de Europa.
Y el pájaro mas grande que se anilló fue este zorzal común (Turdus philomelos), ávido comedor de caracoles y lombrices.
También pudimos ver este gorrión moruno (Passer hispaniolensis) habitual de zonas no urbanizadas, al contrario del gorrión común. Esta especie puede verse en la mitad sur penínsular y norte de Africa.
Y los mas llamativos de la jornada fueron estos herrerillos (Paser caeruleus), aves insectívoras que en esta época suelen complementar su alimentación con granos y frutos.
Se levanta un poco de aire y la red empieza a moverse. Esto la hace mas visible y baja el número de aves. Es el momento de recoger y volver a casa.
De vuelta a Jerez por la carretera de Tempul encontramos este bello ejemplar de zorro (Vulpes vulpes) posiblemente muerto por atropello. Llevaba así pocas horas pues no estaba rígido ni olía mal.
Al parecer era una hembra de bastante edad. La pusimos en un lugar apartado para que la naturaleza hiciera el resto.
Fue una jornada novedosa. Nunca habíamos visto anillar y el simple hecho de tener estas aves en mano ha sido una bonita experiencia. Además nos gusta haber ayudado, modestamente, en el mejor conocimiento de nuestras aves. Gracias a Iñigo y ...seguro que repetiremos.

FELIZ 2012 A TODOS

Soy socio del Club Montañero Sierra del Pinar desde 1975

Selu dijo
¡Qué buena experiencia poder tener durante unos instantes los pájaros tan cerca! Buenas fotos José Manuel
29 Diciembre 2011 | 07:37 PM