La Coctelera

josemanuelav

19 Diciembre 2011

SENDERO ENTRE DOS GARGANTAS

"De vez en cuando vale la pena salirse del camino, sumergirse en un bosque. Encontrarás cosas que nunca habías visto."

Alexander Graham Bell (1847-1922 científico y co-fundador de National Geographic)


Después de varios intentos fallidos por la lluvia y otros menesteres quedo con mi amigo Manolo Figueroa para dar un paseo otoñal. Mientras recordamos aventuras pasadas, disfrutamos de un agradable sendero entre las dos grandes gargantas de la Sierra de Grazalema: Garganta Verde y Garganta Seca. Además, pudimos deleitarnos visitando los restos de una casa serrana, un viejo horno de miera y un curioso pilón de agua, para acabar con unas fantásticas vistas sobre la Garganta Verde de Zahara.

En Zahara de la Sierra abandonamos el asfalto para bajar por un carril de tierra roja hasta Los Bramaderos (en la foto: en  el fondo del valle), salida natural de la famosa Garganta Verde. Caminamos por un viejo sendero, ladera arriba, entre esta garganta y la Garganta Seca. Al fondo aparece Algodonales, acunada en la Sierra de Líjar.

Subimos por un olivar abandonado. Mientras ganamos altura vemos mejor el Tajo de La Bodega, escenario del mayor salto de agua de esta sierra.

Entre olivos centenarios destacan las manchas rojizas de unos arbustos (conicabras) que nos recuerdan que aún perdura el otoño en la sierra.

En la parte mas alta del olivar estos árboles se mezclan con sus "primos salvajes", los acebuches. En la foto una rama con olivas y otra con acebuchinas.

Encontramos muchas de estas setas anaranjadas (Omphalotus olearius) que crecen a los pies de los olivos. Son muy tóxicas por lo tanto mejor no tocarlas.

En plena cuesta nos topamos con este llano artificial que se mantiene, como una gran era, gracias a un muro de piedras. Es una solera utilizada por los carboneros, no hace muchos años, para montar sus hornos.

Mas setas, sin identificar, que encontramos y fotografiamos.

Tras un rato de marcha llegamos a uno de nuestros objetivos. Es lo que queda de la casa de la Camada del Puerco. En los mapas aparece como casa de la Pasada del Moral.

Es una pena encontrar casas en estas condiciones pero el abandono y el paso del tiempo es inexorable con estas edificaciones históricas. A pesar de la ruina todavía pueden verse las diferentes estancias: patio empedrado, cocina, dormitorios, establos, ...

En esta alacena se apilaban ordenadamente los cántaros de agua. No hay fuente ni pozo cercano por lo que sería necesario bajar a Los Bramaderos por el líquido elemento. Los huecos en la madera y en la pared nos dicen que había lugar para siete cántaros.

En la trasera de la casa vemos una auténtica joya etnográfica. Se trata de un antiguo horno de miera. Está desmoronandose y , como la casa, acabará perdiéndose.

Parte del recubrimiento de tierra y piedra está caído y puede verse una parte del cilindro metálico que era el alma del horno. Este horno servía para destilar la miera (un aceite espeso, muy amargo y de color oscuro) mediante el cocimiento de la madera y raíces del enebro. La miera se distribuía entre los pastores para su aplicación externa a ovejas, corderos y cabras. Servía para combatir diversas enfermedades del ganado y para proteger cortes y heridas de infecciones, ayudando a cicatrizarlas.

El cilindro de hierro está formado por tres o cuatro grandes piezas unidas con remaches a golpe de maza. La más alta está cortada y doblada para dejar una abertura superior mas estrecha.

Nos asomamos por arriba y vemos el fondo con un montón de huesos de diversos animales domésticos. El horno ha servido de vertedero para cabreros y pastores.

En la parte inferior se mantiene un pequeño arco de ladrillos macizos por donde se introducía la madera para calentar el horno.

Pasamos un buen rato fotografiando con detalle esta "olla gigante" de cocer maderas aromáticas. Vestigio de antiguas usanzas y tratamientos tradicionales hoy perdidos.

Seguimos monte arriba. Gran parte del sendero coincide con  un camino público: la Colada de la Camada del Puerto.

De nuevo llamativas setas como estas parásitas de la madera.

El bosque se abre y la subida es ya mas suave. Sobre los árboles llegamos a ver, hacia el oeste, el Peñón de los Toros.

Un cráneo de jabalí o de cerdo limpiado por los buitres y demás carroñeros.

Otra vez el blanco Algodonales contrastando con un rojizo árbol de cornicabra.

Nos dirigimos hacia la Garganta Verde; pero antes nos topamos con un gran aljibe abierto.

Este gran depósito de aguas de lluvia y escorrentía aprovecha una gran laja de roca  por un lado y un muro de fábrica por otro. Sirve para mantener agua para el ganado en la estación seca.

Los cortados del Cerro Cambronero nos avisan que estamos muy cerca de la Garganta Verde. También los numeroso buitres que nos sobrevuelan.

Descendemos con cuidado para asomarnos al profundo cañón.

Mi compañero de andanza, Manolo Figueroa, busca el mejor mirador para disfrutar de la garganta a vista de pájaro.

El paisaje que se abre por debajo nuestro es espectacular.

Elejimos un resalte para sentarnos un buen rato y disfrutar de esta vista de la Garganta Verde tan poco habitual.

La humedad y la luz indirecta crea en los paredones auténticos jardines verticales de musgos y helechos.

Mas setas de todos los tamaños.

De estas paredes salen y entran buitres constantemente. Y es que estamos ante una de las colonias mas grandes de la península.

Algunas de las cuevas y oquedades frente a nosotros deben tener dimensiones descomunales.

Perdemos altura ya de regreso tras haber disfrutado de una de las vistas mas espectaculares de la Sierra.

Pasamos junto a una cornicabra de gran porte por la cantidad de ramas que tiene.

El abanico de tonos ocres y rojos de sus hojas casi cubre el suelo.

Mirando hacia arriba la cornicabra parece el árbol de un jardín japones.

Ejemplar de sabina, de la famila del enebro, del cual no hemos encontrado ninguno en el recorrido (los hay en la sierra mas alta). Posiblemente este paraje fué esquilmado por la cercanía del horno de miera.

Frutos y hojas de la sabina (Juniperus phoenica subsp. phoenica).

La flor mas llamativa y común en esta época quizás sea este Ranúnculus bullatus.

Cuando llegamos al camino de acceso a Garganta Seca se nos cruza esta culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) procurando solearse.

De vuelta a Los Bramaderos con el Tajo de la Bodega sobre el bosque de ribera.

El Arroyo de Bocaleones, que baja por la Garganta Verde, con agua todo el año en este tramo.

Un par de nuevas setas yesqueras en el tronco de un fresno.

Volvemos a Zahara de la Sierra con el regusto de haber realizado una excursión corta pero con muchos atractivos y unas vistas inigualables.

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LA RUTA SOBRE EL MAPA

make avatarLA RUTA SOBRE UNA ORTOFOTO EN PERSPECTIVA

servido por josemanuelav 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Carmela

Carmela dijo

Me ha encantado el recorrido. Me podrías decir exactamente como llegar al sendero. Nosotros somos muy torpes para encontrar el principio de una ruta, siempre nos perdemos. Se entra desde la misma carretera? hay que llegar al pueblo? está señalizado? si pregunto por los Bramaderos sabrán lo que es?

Besos para toda la familia!!

19 Diciembre 2011 | 01:02 PM

Pedro Sánchez (Tercer Tiempo)

Pedro Sánchez (Tercer Tiempo) dijo

Gran ruta, la hicimos hace varios años y me ha traído buenos recuerdos volver a ver esos lugares. Efectivamente la casa y el horno de miera los veo mucho más deteriorados. Es una reliquia que no debía perderse, ¿pero quién la restaura y cuida?

22 Diciembre 2011 | 10:12 PM

Esperanza

Esperanza dijo

Es magnífico e instructivo lo que nos cuentas. No había visto nunca un horno de miera, muchas gracias por mostrarlo y enseñarnos. ¡Felices Fiestas!

27 Diciembre 2011 | 12:48 AM

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Sobre mí

Hola gente: Me llamo José Manuel, nací y vivo en Jerez de la Frontera. Desde siempre me atrajo lo de andar por la montaña y durante toda mi vida he dedicado mucho de mi tiempo libre a conocerlas, ascenderlas y pasear por ellas. Además de las zonas naturales de la península he tenido la suerte de conocer otras en Europa, norte de Africa y Asia Menor. Ahora, con el paso de los años y por otras cuestiones, voy a otro ritmo: mas pausado y fijándome en todo lo que piso o me sobrevuela. Cuando puedo me escapo con la familia al pueblo de Grazalema, en el Parque Natural del mismo nombre. Espero que os guste lo que podéis ver aquí. Si tenéis alguna duda o aportación podéis dejar vuestro comentario en el blog o en el correo jmav@ono.com.

Soy socio del Club Montañero Sierra del Pinar desde 1975

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