PASEOS DE OTOÑO 2011
"El conocimiento se orienta en los niños. Cuando tenga tres años, el bebé empezará a explorar solo. Y conforme madure, estará bien que siga explorando. Y conforme crezca, que se le permita trastear. Que lleve a casa una planta rara, que cace una rana, que meta una araña en un frasco. Que se la enseñe al padre. Y él le diga: sal ahí fuera y busca más."
Edward O. Wilson, Alabama 1929
(entomólogo y sociobiólogo que acuñó el término biodiversidad)
El otoño siempre ha sido la estación mas efímera por estos lares. Pasamos del verano al invierno en pocas semanas. Este año el buen tiempo ha retrasado incluso la otoñada en bosques caducifolios como los castañares del Genal. Mientras este cálido y seco inicio de otoño ha durado hemos dado paseos por la costa, la campiña y la sierra.
En la costa de Barbate pudimos fotografiar los ibis eremitas (Geronticus eremita). Especie reintroducida en la península 500 años después de su extinción, un éxito que hay que otorgar al Zoo de Jerez, primer impulsor de este programa.
Un ibis anillado "pasta" entre retintos en la costera Sierra del Retín.
Detalle de un ejemplar adulto de Geronticus eremita. Los jóvenes mantienen los dos primeros años plumaje en la cabeza.
Una pareja de ibis se recortan sobre una cortijada. De fondo, con mucha bruma el Atlántico y la costa marroquí.
Nos vamos un poco hacia el interior. Esta es la llanura de La Janda, a piedemonte de Los Alcornocales, la que fuera mayor laguna de la península y que fué desecada en el siglo pasado. Hoy es un lugar fantástico para observar aves.
En Facinas (Tarifa, Cádiz) fotografiamos esta langosta (Acanthacris ruficornis). Se trata de una especie africana que hasta hace poco solía verse en nuestra provincia como migradora; ahora se ha detectado que ya se reproduce aquí, estando establecida en nuestro continente.
Otoño es época de narcisos. Estos amarillos que encontramos entre alcornoques son Narcissus cavanillesii.
Dos pequeñas flores que comparten apellido otoñal. Scilla autumnalis (de flores violetas) y Leucojum autumnale o campanilla de otoño.
Estas pequeñas mariposas (licénidos) se disponen a copular en su último periodo de vuelo del año.
Desde la planicie de La Janda destaca la Laja de Aciscar. Un imponente tajo de arenisca donde se asienta una colonia de buitres leonados. Las manchas blancas en el paredón son restos de las deposiciones de estas enormes carroñeras.
La lluvias dejan numerosas charcas en La Janda. En estas pueden verse facilmente a las lavanderas blancas (Motacilla alba), aves invernantes que pasan aquí un invierno mas benigno que el del norte de Europa.
Aguilucho ratonero (Buteo buteo), en busca de sus presas, en el cielo de La Janda.
Hembra de tarabilla común (Saxicola torquata) descansando a una pata.
Esta confiada perdiz roja (Alectoris rufa) posa sobre un poste de alambrada.
El río Barbate cruza La Janda por su extremo occidental. Al fondo la Sierra del Aljibe.
Un encarado toro bravo nos sigue con la vista detrás del vallado.
Mario, el benjamín de la familia, juega (y pierde el miedo) con un juvenil de culebra de escalera (Elaphe scalaris) de llamativo dibujo.
Nos vamos a la campiña. Todavía con colores de verano y con la Sierra de Grazalema de horizonte.
A una media hora de Jerez, por carreteras yo diría que terciarias que atraviesan la campiña, se llega a la Reserva Natural de las Lagunas de Lebrija-Las Cabezas. Estos parajes están catalogados como zona RAMSAR y ZEPA, osea de especial interés para aves y fauna ligada a estos humedales. En la imagén la Laguna del Pilón, con menos "pajareo" que otras por estar mas cerca de la carretera.
Piruétano junto a la laguna. Este peral silvestre (Pyrus bourgaeana) es típico de climas templados. Sus frutos son pequeños y de sabor áspero.
Esta preciosa rapaz de tonos claros es un elanio azul (Elanus caeruleus). La campiña es su hábitat ideal pues prefiere campos abiertos, adehesados e incluso desérticos. De hecho procede del continente africano empezando a nidificar en la península en los años 70.
Laguna del Taraje, en el fondo de una cubeta natural de la campiña. Es la mas profunda (casi 4 metros) y estando algo aislada es mas rica en avifauna.
Entre las negras fochas (Fulica atra) destacan unos patos color canela con la cabeza blanca, el pico azul y la cola en alto. Son las malvasías (Oxyura leucocephala), una anátida de las más amenazadas del mundo. Por suerte la población española está recuperandose constantemente. Hace pocos años solo podían verse unas decenas de ejemplares en las lagunas de Medina (Jerez) y Zóñar (Córdoba).
Cae la tarde en la campiña y aparecen aves nocturnas como esta pareja de mochuelos (Athene noctua).
Otra flor otoñal, pero que aparece con las lluvias, es este botón de oro (Ranunculus bullatus).
Antes de volver a casa Pablo casi pisa esta araña tigre (Argiope trifasciata). Montamos el flash y le hacemos una foto mientras se alimenta con los jugos de un saltamontes.
El Barrio Bajo de Grazalema en otoño.
En los bordes de caminos resaltan estas flores amarillas de Oxalis corniculata. Florecen durante todo el año y sus hojas se asemejan al trébol.
Subimos al Endrinal. Ha llovido algo pero todavía no han verdeado los valles y prados de la Sierra.
El sol, entre nubes, calienta todavía como para sudar en cuestas y repechos.
Estos hemípteros (Spilostethus pandurus) son abundantes en otoño por coincidir con sus plantas nutricias. Tras la cópula depositarán los huevos y se dispondrán a hibernar en grietas de rocas, cortezas de árboles o bajo piedras.
Este azafrán silvestre (Crocus serotinus) es de las plantas mas representativas de las flores otoñales en la Sierra de Grazalema.
La misma especie de serpiente que encontramos en La Janda la vimos en la Sierra. A este ejemplar de casi medio metro lo "pillamos" soleandose sobre la caliza. De culebra de escalera (Elaphe scalaris) pueden encontrarse ejemplares activos durante los meses de invierno en la mitad sur peninsular.
Estos ejemplares de escorpiones mantienen todavía bastante actividad en tanto no lleguen los fríos invernales.
La luna nos acompaña subiendo a la Sierra del Caíllo.
Aparecen, en huecos de árboles, las primeras setillas de la temporada.
Un bonito macho tricolor de tarabilla (Saxicola torquata) se posa sobre un peñasco de caliza.
Este opilión (Odiellus sp.) es característico por desprender mal olor. Esta es una defensa común en los opiliones (lo secretan por unas glándulas cercana a los ojos); algunas especies tienden a agruparse para reforzar el mal olor, advertencia disuasoria para posibles depredadores de su mal sabor.
Hacemos una parada para beber agua y a Pablo (que tiene querencia con los bichos) se le posa esta polilla princesa o nomeolvides (Utetheisa pulchella). Sus orugas se alimentan de plantas que contienen sustancias alcaloides altamente tóxicas que son asimiladas por la mariposa. Con sus llamativos colores advierte de su toxicidad evitando así ser devorada por posibles depredadores. Esta característica consistente en advertir de la toxicidad con los colores se denomina aposematismo (apo=lejos y sema= señal).
Recorremos un sendero sobre el vallejo de Fardela cuando vemos un grupo de cabra montés (Capra pyrenaica hispanica) que nos observa desde un muro de piedra seca.
En realidad nos observan también desde arriba. En los tajos que caen del Navazo Alto a Benaocaz vemos las silueta de otra cabra montés.
Tiramos de zoom y vemos (a contraluz) a una hembra que vigila a su cría.
Desde este mismo lugar, mirando al oeste, podemos ver la campiña arcense y muy al fondo la Sierra de Gibalbín. En el centro del paisaje el cerro amesetado del Cabezo de Hortales, al que subimos un caluroso día de septiembre desde las salinas (ver aquí).
Para terminar con estos primeros paseos otoñales nos acercamos al Valle del Genal. El otoño apenas se nota en estas fotos del 5 de noviembre. Otros años hemos visitado el valle en estas fechas y ya hemos disfrutado de los ocres y rojizos de los castañares.
Si vemos agua por todas partes. Estas chorreras bajan desde el Torcal de Los Riscos.
Un color no habitual llama la atención, desde hace unos meses, en el Genal. El pueblo de Júzcar se pintó de azul para la promoción de una película infantil y, de momento, se mantiene así.
Paseamos por Júzcar con una rara y curiosa sensación. Algunos rincones nos recuerdan al bello pueblo marroquí de Xauen. Aunque este azul es mas de bote que el añil rifeño.
Cerca de Júzcar está Alpandeire. Pueblo blanco que guarda bonitos rincones junto a otros edificios poco agraciados (el mismo ayuntamiento). Nos gustó mucho esta casita (que dá a tres calles) que todavía mantiene este adosado que podría ser el horno para hacer pan y calentar la casa. O quizás sea la hornacina de un pozo (hay varios por las calles del pueblo).
¡¡SEGUIREMOS DISFRUTANDO DEL OTOÑO!!

Soy socio del Club Montañero Sierra del Pinar desde 1975

Tercer Tiempo (Pedro) dijo
Precioso y completo paseo otoñal.
10 Noviembre 2011 | 08:22 AM