el FARO de CHIPIONA
"...y sobre un peñasco rodeado todo de mar está la torre de Cepion, edificada a manera de fanal, de una construcción admirable y de grande utilidad para los navegantes. Pues como quiera que el fango que baja el Betis cause bajíos en el mar, elevando el fondo, fué conveniente señalar el lugar con alguna señal bien patente."
Estrabón, geógrafo griego, siglo I
Despues de varios intentos en temporada baja, donde solo puede visitarse los jueves, hemos conseguido concertar visita este verano para conocer el "faro mas alto de España".
El Faro de Chipiona, además de el mas alto de España, es el tercero de Europa y el quinto del mundo. Tiene 62,6 metros de altura y llega a 69 metros sobre el nivel del mar sobre la Punta del Perro, en pleno centro de la villa.
Sus origenes se remontan a la antiguedad. Estrabón ya cita la "Turris Caepionis" construida en 140 a.c. por Quinto Servilio Cepion. El actual faro es obra del ingeniero de caminos, canales y puertos Jaume Font Escolá (Badalona1834 - Madrid 1880). Proyectado en 1863, no se inauguró hasta 1867 bajo el reinado de Isabel II.
Su altura, altitud y potencia lumínica le hacen visible hasta 150 kms mar adentro. También sirve de señal aérea desde los 60, tras unas reformas que pagó la U.S. Navy (todo para los aviones de la cercana Base Naval de Rota).
El edificio de acceso alberga las viviendas de los fareros que se turnan para vigilar las instalaciones. En su patio central varios paneles recuerdan la historia del Faro.

Todavía se conservan los grandes macetones de la inauguración, donde pueden verse los escudos reales coronando una Y (inicial de la reina).
En esta foto del faro, de los años 50, pueden verse los alrededores todavía sin construcciones urbanas. Según la prensa de la época los camellos (en realidad dromedarios), que hasta los 80 vivieron en Doñana, fueron descendientes de unos ejemplares traídos desde Canarias para acarrear materiales en la construcción del faro de Chipiona.
Para acceder a la parte mas alta hay que superar mas de 300 escalones. La temperatura, dentro del enorme cilindro, es sofocante en esta época. En las paredes pueden diferenciarse bien las rocas que se utilizaron en su construcción. Son piedra ostionera de la costa de Rota y Chipiona y arenisca de Sierra Carbonera en La Línea. También puede verse losa de Tarifa en algunos suelos.
Hay ocho grandes ventanales en la torre que no se abren por seguridad (de ahí el calor). Cuatro miran al mar y otros cuatro a la villa.
En realidad la torre son dos columnas cilíndricas concéntricas y ligeramente cónicas con una larga escalera entre ambas. La columna interior es otro cilindro hueco por donde se suben y bajan (mediante polea) los mecanismos del faro.
Ya desde los ventanales mas altos adivinamos las vistas que nos esperan.
Un ventanuco redondo avisa del final de los escalones de piedra.
Pero todavía queda una estrecha escalera metálica para llegar al balcón del faro.
Es la primera vez que vemos una linterna de faro tan de cerca. Las lentes son las ópticas mas grandes que hemos visto y las tres flotan sobre un vaso cerrado de mercurio para evitar el desgaste.
Ya en el balcón el fresco aire de poniente nos alivia rápidamente. Una vuelta completa y empezamos a fotografiar todo lo que podemos hasta que termine la visita. Primero la sombra del faro sobre el paseo y rocas de la Punta del Perro.
Por supuesto tenemos la mejor panorámica de la villa de Chipiona.
La marea baja nos permite ver las formas de los corrales de pesca junto a la Playa de las Canteras. Se llaman corrales Nuevo, Cabito, Trapito y La Longuera (se ve solo en parte).
En mar abierto coinciden barcos deportivos, mercantes saliendo o entrando del Guadalquivir y de pesca (el mas pequeño arriba a la derecha).
La óptica del faro nunca deja de girar. El motivo es que si se parase, el efecto lupa al concentrar la luz solar podría quemar los cables y lámparas del interior de la lente.
La corriente eléctrica y un motor electrógeno (de emergencia) mantienen el giro y la luz continuamente. Cuentan que el faro solo se apagó, por motivos de seguridad, durante la guerra de Cuba (1898), temiendo una invasión americana y en la Guerra Civil (1936) por el temor del bando franquista a poder orientar a barcos de la marina republicana.
Una placa en la pared del balcón recuerda que el faro también cuenta como vértice geodésico.
Montamos el zoom para fotografiar los puntos mas alejados (aunque las condiciones no son muy buenas). Empezamos por la desembocadura del Guadalquivir. Delante la Punta de Montijo y detrás la Playa de la Jara, Sanlúcar, el río y la Punta de Malandar, extremo sur de Doñana.
Seguimos (en el sentido de las agujas del reloj) y vemos la Sierra de Gibalbín por detrás de un parque eólico.
Muy levemente su silueta, pero también vemos la Sierra de Grazalema por encima de un campo lleno de invernaderos.
Al sureste vemos algunas instalaciones de la Base de Rota. Detrás las grúas-pórtico de los astilleros de Puerto Real y los pilares, en construcción, del nuevo puente de Cádiz.
Hacia el mar abierto vemos una fila blanca de olas rompiendo contra la alargada piedra de Salmedina, principal escollo para la navegación marítima en la zona.
Hacia el norte pueden verse, con suficiente nitidez, las dunas de Doñana.
En la barandilla que da al mar una pequeña linterna es la luz de emergencia por si se avería la principal.
El Santuario de Regla es el lugar donde pudo estar el faro anterior al actual.
Para abandonar el balcón hay que agacharse por una pequeña puerta bajo la linterna.
En su corta vida el ingeniero Jaume Font diseñó los faros de Bonanza y San Jerónimo (Sanlúcar), el de Rota (que fué derribado), los de Punta Carnero e Isla Verde (Algeciras), además de otras obras civiles en las provincias de Sevilla y Cádiz. Pero fué el faro de Chipiona su obra cumbre según los entendidos.
Tras la visita al faro merece la pena pasear por sus alrededores antes de darse un chapuzón en la playa.
Muy cerca está el castillo de Chipiona, hoy dedicado a exposiciones y actos culturales, que alberga la oficina de turismo donde se reserva la visita al faro (956 92 90 65).

Y antes de bajar a la playa merece una visita la taberna de la Bodega El Castillito, donde se elabora el famoso moscatel de pasas de Chipiona.
Vista de Chipiona desde la Punta de Montijo.

Soy socio del Club Montañero Sierra del Pinar desde 1975

JMF dijo
Muy buen reportaje, la verdad es que muchas veces he querido subir al Faro de Chipiona, para contemplar las vistas que se tienen que ver desde arriba, pero la verdad por una cosa por otra, lo he dejado pendiente. Si no te importa, puedes añadir al mismo un teléfono para solicitar su visita?. Un tema que se te ha olvidado (no pasa nada), en invierno y principios de la primavera en el Faro se instala un ejemplar de Halcón peregrino, muchos años hasta una pareja (posiblemente provenientes de Doñana), pero hasta el momento no se han reproducido. Salu2
15 Julio 2011 | 07:53 AM