LA GUITA - Un singular pinar costero en el interior
Es primer domingo del año; mañana de niebla (que no se levantará hasta bien entrada la tarde) y estamos desayunando unas magníficas tostadas con aceite de Olvera y... ¡¡novedad!! sin humo alrededor. Es el primer dia de la historia sin tabaco en esta venta rural en las afueras de Jerez. Los clientes, a esta hora, son gente mayor que entre cafelito y machaquito salen fuera para echar unas caladas.

Hemos quedado para dar un paseo y así oxigenarnos después de unos dias de exceso en comidas y poca actividad aeróbica.

Elegimos un sitio cercano, está entre La Barca de la Florida, San José del Valle y Paterna de Rivera (tres poblaciones con tres nombrecitos largos).

Se trata de un lugar singular por ser un enclave de arenas, dunas y pinares pero en el interior de la provincia. Para acceder a La Guita utilizamos unos de las numerosas pistas de blanca arena que se adentran en este curioso paraje.

La niebla sostiene el ambiente húmedo toda la mañana y nos moja constantemente como si de una brisa marina se tratase.

Las lluvias de dias anteriores han dejado grandes charcas que hay que sortear para llegar a los pinares, auténticos bosques-isla.

Mientras caminamos hacia el corazón de La Guita nos llama la atención este esqueleto de conejo con unas larguísimas patas. Luego consultaríamos y salimos de la duda: se trata de una liebre ibérica (Lepus granatensis).

Con algún despiste por la niebla y por lo llano del lugar nos vamos acercando al pinar mas amplio para adentrarnos en el. Caminamos entre especies típicas de arenales costeros, lo que los biólogos llaman vegetación psammófila.

Sobre las ramas del matorral pueden verse algunos insectos que aguantan el invierno, como esta oruga de lepidóptero.

Esta mantis de la especie Sphodromantis viridis está exhausta tras expulsar por el abdomen esta espuma amarillenta con la que envuelve su puesta de casi 300 huevos. El insecto morirá pronto y su "ooteca" aguantará así hasta primavera.

En esta época no es fácil encontrar flores (volveremos en primavera para poder retratar algunos endemismos registrados) pero si observamos bien pueden verse algunas bellezas, casi todas amarillas, como esta cistácea, que puede ser Halimium calycinum.

Otra belleza mínima. Del género Brassica posiblemente la oxyrrhina.
Otra cistácea abundante es esta Halimium halimifolium.

En el arenal abierto pueden verse muchos ejemplares maduros de estos hongos Scleroderma, muy característicos porque al madurar se abren en forma de estrella.

Mas charcas que junto a los pinos piñoneros nos dan la sensacion de estar paseando por una marisma.
Unas cuantas dunas mas y nos adentramos en el pinar.
Estos pinos piñoneros (Pinus pinea) no están podados por lo que mantienen ramas bajas a lo largo de sus troncos.


En el interior del bosque se da el clima ideal para las setas. Esta parece un falso níscalo (Lactarius chrysorrheus).

Estos ejemplares de setas, con aspecto de molletes tostados, son los Scleroderma a punto de abrirse para exponer sus esporas.
Un pequeño Boletus anaranjado.

Una Lepiota de las grandes, que suelen ser las comestibles.

En los rincones mas húmedos del pinar pueden verse pequeños pero llamativos líquenes como este Teloschistes chrysophthalmus.
También fotografiamos esta peziza anaranjada (Aleuria aurantia).

Entre los abundantes pinos tambien pueden verse algunas encinas, alcornoques y acebuches.

En algunos claros del bosque caminamos sobre auténticas alfombras de Arisarum vulgare donde sobresalen las flores o candilillos.
Nos sorprende ver esta Pararge aegeria o "mariposa de los muros", ya que suele volar de marzo a octubre en zonas boscosas y umbrías. La zona es idónea pero estamos en pleno enero.

Una de las charcas mas grandes que encontramos, en los límites del pinar.

Salimos del bosque por una amplia pradera salpicada de palmitos.

Una solitaria encina (Quercus ilex) rodeada de manchas de pinar.

Otra especie abundante en el matorral es el Arrayán silvestre (Myrtus communis) que ahora está repleto de bayas negro-azuladas.
Babosas muy comunes en prados húmedos estas Parmacella valencienni. Se trata de la única especie ibérica de su género.
En un arbusto encontramos esta vistosa araña aguantando el frío invierno. Se trata de Argiope trifasciata, por su tamaño posiblemente es una hembra de esta especie que en Europa solo puede verse en la península, Canarias y Madeira.
Otra flor amarilla típica de suelos arenosos es esta Cytisus grandiflorus, endémica de las costas de Huelva, Cádiz y el Algarve. Es de floración primaveral pero nosotros la encontramos así en enero.
Por la tarde la niebla se levanta y llegamos a ver, entre las copas de los pinos, las cumbres calizas de la Sierra de Grazalema.

Cuando decidimos regresar, al borde de un camino nos llaman la atención los primeros narcisos de la temporada. Nos acercamos para fotografiarlos y vemos una forma extraña en las flores. Parecen Narcissus tazetta pero sus flores parecen dobles. Puede ser una anormalidad tipo "flore pleno".
El Pinar de La Guita nos ha parecido un paraje muy especial y atractivo. Se encuentra en una finca privada aunque permiten su visita siempre que no sea para actividades como la caza, la recolección de piñas, etc... Debería ser una zona natural protegida y así se evitarían los peligros que según los biólogos pueden afectarle, como la extracción de áridos o el riesgo de incendio. Finalmente agradecer a Iñigo Sanchez y a Mariano Romera sus aportaciones en las identificaciones de especies.


Soy socio del Club Montañero Sierra del Pinar desde 1975

Pepehidra dijo
Interesante paseo y muy buena información. Te felicito....
5 Enero 2011 | 08:56 AM