MONCAYO Y PIRINEOS EN OTOÑO
Cuando mi amigo Manolo me propuso que nos fueramos para el norte para ver la otoñada, y de paso hacer alguna cumbre para nuestra colección particular, me lo pensé dos veces y hasta tres. Ya hacía unos años que, por fuerza mayor, no pateaba por senderos y montañas de cierto nivel y no sabía como responderían mis piernas por esos lares. Finalmente me decidí a sacar la ropa y los arreos de alta montaña, meterlos en mi vieja Altus Marboré y tirar para arriba a ver como salía la cosa.

Escogimos el Moncayo (2.315m.) como aperitivo pre-pirenáico. Muchas veces pasamos cerca de esta sierra castellano-aragonesa, cuya cima es la mas alta del Sistéma Ibérico, pero nunca paramos a conocerla. Además, su cumbre es máx. cota de Zaragoza y Soria por lo que así sumaríamos otros dos techos provinciales en uno.

El Santuario de la Virgen de la Peña Negra es el inicio de la ascención de la ruta normal aragonesa al Moncayo. Está a 1.620 m. y domina un frondoso bosque de coníferas, robles y hayas sobre la comarca de Tarazona.

El sendero supera los últimos arboles y nos lleva a un antiguo circo glaciar conocido como Hoya de San Miguel.

Queda nieve de las primeras tormentas otoñales y como subimos temprano en algunos tramos encontramos placas que nos hacen dudar si necesitaremos crampones. No nos atrevemos con los "pinchos de acero" y aprovechamos las huellas de subidas anteriores.

Por suerte el buen tiempo nos acompaña, aunque el viento, el famoso cierzo, es fuertísimo y algunas veces casi nos tumba.

Conseguimos hacer la cumbre donde apenas puede pararse por las rachas de viento. Nos felicitamos por haber llegado aquí a pesar de nuestros achaques. Unas fotos, unos frutos secos y bajamos para el Santuario. Esa misma tarde queremos llegar al Pirineo navarro. Estamos muy animados.

Esta primera noche la hemos pasado en una encantadora casa rural, a pie de sierra, en Santa Cruz del Moncayo. Su dueña, Reyes, nos cuenta los trabajos de rehabilitación y la historia de la casa, ligada a la familia de la soprano Pilar Lorengar.

Por la tarde una nube plana ("la boina") descansa sobre el Moncayo mientras el sol refleja un parhelio sobre la Sierra. Nosotros partimos hacia Pirineos, unos 200 kms al norte.

El Valle de Salazar en el pirineo oriental navarro será nuestro "campo base" para los paseos que tenemos previstos. El tiempo sigue acompañando.

Ochagavía es un pueblo de postal. Catalogado como uno de los pueblos mas bellos de Navarra está dividido por el río Anduña. Es la puerta de la Selva de Irati y está a 764 m. de altitud.

Puede que el máximo esplendor del otoño halla sido unas semanas atrás, pero todavía quedan rincones donde los ocres y rojizos delatan bellos rodales de bosque caducifolio.

El termómetro marca pocos grados sobre cero mientras la carretera va paralela al río Anduña. Subimos al Puerto de Larrau, justo en la frontera franco-española, desde donde se asciende al Pico Ori.

El Ori (Orhi en vasco, Orhy en francés) de 2.017 m. es el dosmil mas occidental de los Pirineos. Tiene una ascención fácil (mas ahora que aún no tiene nieve) y corta desde las cercanías del puerto de Larrau a unos 1.500 metros.

Subimos cómodamente por unos extensos praderíos, surcados por un marcado sendero que, en ocasiones, recorre la misma línea de frontera. Al fondo, con mas nieve, las cumbres de la zona de Belagua y la Jacetania oscense. El Bisarurín (2.669m.) es la cumbre mas alta.

Aunque somos los primeros en subir algunos montañeros mas jóvenes nos adelantan, pero al final coincidimos en la cumbre ya que el día y las vistas invitan a quedarse un buen rato disfrutando de la cima.

En el descenso observamos a nuestros pies los tramos mas altos de la Selva de Irati que será, al día siguiente, nuestro próximo paseo otoñal.

Como paramos mucho para hacer fotos (nos hemos traído varios cientos) otros montañeros nos adelantan durante el descenso (ver dos puntitos a la der. sobre el sendero).

Del lado francés pasan algunas nubes pegadas a la montaña. Ya por la tarde cubrirían incluso la cumbre del Ori.

Ya bajando en el coche paramos en el mirador de Pikatua (Sierra de Abodi) con inmejorables vistas hacia las cumbres navarras y aragonesas de Roncal y Zuriza.

De nuevo un día frío pero espléndido para acercarnos a la Selva de Irati. Antes, una parada en el Paso de Tapla (1.360 m.) con buenas vistas sobre el Valle de Salazar.

Desde aquí arriba podemos divisar, gracias a las diferentes tonalidades, las agrupaciones de abetos, hayas, alerces, arces, etc...


La misma carretera que conduce a Irati ya nos adelanta rincones de fábula.

Dejamos el vehículo en la Ermita Virgen de las Nieves y empezamos a andar. Primero nos acercamos, río Irati arriba, a la Cascada del Cubo.



Volvemos a la recepción del Parque para elegir uno de los muchos senderos que cruzan y/o rodean Irati. A partir de aquí andaremos extasiados durante varias horas disfrutando al máximo del otoño norteño.







El emblase de Irabia, rodeado de un bellísimo hayedo-abetal, está casi en el centro de la Selva de Irati.


La Selva de Irati es uno de los mayores hayedos de Europa. Es una Reserva Integral de mas de 17.000 hectáreas y tiene su extensión en la parte francesa, Bois d'Irati.


Desde nuestra residencia temporal en el Albergue Uriarte, en Oronz, decidimos acercarnos al vecino Pirineo aragonés. Atravesamos el Valle del Roncal para pasar a Huesca por el Barranco de Belabarze. Llegamos a Zuriza para conocer el Refugio de Linza y sus alrededores. Notamos como las calizas se vuelven mas verticales y los picos que nos rodean mas esbeltos.


Valoramos como estamos de tiempo para retornar a Oronz y decidimos subir al otro gran hayedo de la zona: La Selva de Oza, en el Valle de Hecho.

Una pista, asfaltada primero y de tierra después, nos sube hasta el valle de Guarrinza.

Desde aquí un agradable paseo por un tramo del popular sendero GR-11 nos pone en la cabecera de este antiguo valle galciar. El GR-11 es el gran sendero que atraviesa longitudinalmente Pirineos, desde el Cabo Higuer en el Cantábrico hasta el Cabo de Creus en el Mediterráneo.

Guarrinza se cierra y el río Aragón-Subordán cae en varias cascadas conocidas como El Salto. El sendero supera, por la derecha, este bello rincón pirenáico.

Pero mas arriba nos espera un paisaje aún de mayor belleza. El valle de Aguas Tuertas (1.610 m.) con el Pico de Acué al fondo, se nos antoja como uno de los puntos de mayor belleza de los que conocemos en Pirineos.

Para comer elegimos un rincón espectacular de Aguas Tuertas. Se trata del Dolmen del Achar, sin duda el hombre prehitórico ya supo elegir sitios alucinantes para sus ancestros. Nosotros disfrutamos de las vistas y de un buen queso del Roncal y un magnífico salchichón rondeño.

Bajamos cruzando de nuevo la Selva de Oza y nos paramos para retratar el Castillo de Acher (2.390 m.), un pico con forma de fortaleza (de ahí el nombre) donde puede verse volar al mítico quebrantahuesos.

El mal tiempo (amanece lloviendo y nevando en las cimas) llega cuando nosotros volvemos al Sur. Solo una breve parada entre Riglos y Huesca para conocer otro castillo: Loarre. Es el castillo románico mejor conservado de Europa y es mas famoso desde que se rodó allí la película "El reino de los cielos", de Ridley Scott.


Soy socio del Club Montañero Sierra del Pinar desde 1975

Esperanza dijo
Magnífico reportaje, como siempre.
Nosotros vamos siempre en verano a esa zona, donde todo está entonces verde, y la verdad es que ahora la variedad de colorido es asombrosa.
¡Preciosas fotografías! Dan muchas ganas de ir al País Vasco ahora...
23 Noviembre 2010 | 05:10 PM