"Rodeando el reborde de la montaña, el paisaje cambia repentinamente. En lugar de troncos de ramas taladas se ve el oscuro follaje del pinsapo, un rey del bosque cuyo porte majestuoso se ofrece a la vista como algo visiblemente desacostumbrado."
en "Unexplored Spain" (1910) de Chapman & Buck
Las primeras nieves de 2012 han llegado a la Sierra de Grazalema. La jornada del 16 de enero cayó una copiosa pero corta nevada que no cuajó en los pueblos de la sierra pero si blanqueó laderas y cimas. Al dia siguiente, cuando mi hijo Pablo salió del Instituto, tiramos para El Bosque donde conseguimos el permiso (las dos últimas plazas) para recorrer el Pinsapar de Grazalema, Reserva de la Biosfera. Estas imágenes dan una idea de la belleza de esta Sierra cuando el blanco elemento, durante unos pocos dias de cada invierno, la adorna aún mas. Pasado el mediodía subimos de El Bosque a Grazalema por la carretera del Boyar. Antes de llegar a Benamahoma vemos la vertiente oeste de las crestas del Pinar con nieve por encima de los 1.000m.
En el Ptº. del Boyar el pico del Monete (1.444m.), que muchos confunden con el San Cristóbal, con poca nieve por su ladera meridional.
Señalización del sendero P.R. que recorre el Pinsapar entre Grazalema y Benamahoma.
A mitad del ascenso al Puerto de las Cumbres echamos la vista atrás. Abajo el pueblo de Grazalema, la masa de Alcornocal de las Animas y Campobuche, y la malagueña Sierra de las Nieves haciendo honor a su nombre.
Mas cerca vemos la Sierra del Endrinal con sus máximas cumbres (Reloj y Simancón) blancas y brillantes.
Llegamos al Ptº. de las Cumbres y el paisaje cambia; con estas nieves se nos antoja pirenáico.
Un pequeño coleóptero aguanta sobre la nieve.
El San Cristóbal (1.554 m.) es el pico mas atractivo y montañero de la Sierra. Aunque no es la cima mas alta.
Cresta del San Cristóbal desde el Ptº. de las Cumbres (a la izq.).
"Abies pinsapo, Boiss, Pinsapo. El pinsapo, llamado también pino en Grazalema, es un árbol de 20 á 25 metros de altura, que en estado silvestre sólo se ha encontrado hasta ahora en algunas montañas de las provincias de Málaga y Cádiz en España y de la Constantina en la Argelia francesa. Espontáneo en nuestro país, encuéntrase en la sierra de Tolox ó de las Nieves y en sierra Bermeja (sierra de Estepona), en la provincia de Málaga, y en la sierra del Pinar (sierra de Grazalema), en la provincia de Cádiz; todas tres forman parte del grupo orográfico designado comunmente con el nombre de Serranía de Ronda, á la cual pertenecen también otros puntos en que se han observado algunos ejemplares. Las principales masas de pinsapo en la sierra de la Nieve ó de las Nieves, que es donde más abunda, se hallan entre 1.000 y 1.500 metros. Como no existen más montes de esta especie en Europa que los pocos que forma la misma en la Serranía de Ronda, y como, por otra parte, la atención de los botánicos y selvicultores no se ha fijado en ella sino de pocos años acá, son escasos los datos sobre su aprovechamiento, por más que sobre su belleza estén acordes las opiniones, contando al pinsapo, como árbol de adorno, entre los primeros de Europa."
En la etiqueta de un tronco de pinsapo expuesto en la Exp. Univ. De Barcelona de 1888
El sol pega fuerte y apenas hace viento, por lo que la nieve acumulada en pinsapos y encinas cae constantemente.
Llegamos a la zona mas umbría del Pinsapar. Aquí nunca da el sol de pleno y normalmente la nieve primero y el hielo después se mantiene mas tiempo. Si no llueve, claro.
En lo mas alto el Torreón o Pinar, máxima cota provincial con 1.654 m.
Contraste del sendero nevado con las cotas mas bajas. Al fondo la Sierra de Líjar y el pueblo blanco de Algodonales.
Ya de vuelta tomamos esta foto de la cara norte del San Cristóbal con aspecto casi alpino.
Como muchas tardes en la Sierra entran nubes por levante.
Volvemos con la cámara llena de "Bytes", pero una sorpresa nos dará para acumular algunos mas (foto de Pablo A. P.)
De nuevo el Endrinal espectacular.
Cuando iniciamos el descenso hacia Grazalema nos cruzamos con un rebaño de cabra montés, que se prestaron a posar muy confiadas (cada vez mas en esta Sierra). Le hicimos un reportaje muy completo, osea mas bytes (foto de Pablo A. P.).
Hembra y macho de cabra montés (Capra Pyrenaica).
El último rayo de sol del día sobre Grazalema.
El Peñón Grande (1.309 m.) ha perdido mucha nieve a lo largo del soleado dia.
Ya en carretera bajamos por el Ptº. de Las Palomas hacia Zahara para echar un vistazo sobre la zona que hemos andado.
Las nubes ya cubren, casi por completo, las crestas del Pinar.
Bellísima vista de Zahara de la Sierra, sin duda el pueblo mas fotogénico de la Sierra de Grazalema.
Nosotros regresamos a Jerez tras una breve parada en la Venta Salas (Algodonales).
Para acabar hemos incluido este clip de video con el ruido de nuestras botas al pisar la nieve. Es un sonido muy especial para cualquier montañero. Nos trae recuerdos de la Alta Montaña (Sierra Nevada, Gredos, Pirineos, Picos, Alpes,...) Para escuchar bien el audio pausar antes la reproducción de música del blog.
“ No pasa nada mientras estás sentado en casa. Siempre que puedo me gusta llevar una cámara conmigo a todos los lados… así puedo disparar a lo que me interesa en el momento preciso”
Elliott Erwitt (fotógrafo estadounidense, 1928)
La campiña de Sanlúcar de Barrameda guarda, entre lomas de viñedo y campos de labor, lugares de interés histórico, paisajístico y naturalista. Este paseo visita algunos de esos parajes en una soleada jornada de invierno.El invierno es tiempo de poda en la viña. Hay que tener experiencia para realizar esta faena y no es difícil ver cuadrillas de podadores en esta época.
Los sarmientos cortados se apiñan y se montan en piras para reducirlos.
Buscamos en Miraflores Alto, uno de los viñedos de la Loma del Agostado, un caserío que nos guarda un árbol singular.
Es singular por su rareza y por el lugar donde ha crecido y se ha desarrollado. Fué un amigo sanluqueño, Jose M. Franco, quién nos dió las señas para encontrarlo.
Se trata de un Cedro del Líbano, especie que procede de Oriente Medio donde está en peligro de extinción por lo apreciado de su madera. No sabemos como llegó o quién plantó este ejemplar en una viña sanluqueña. Su tronco tiene un diámetro cercano a los 4 m. por lo que ya se supone mas que centenario.
Existen pocos ejemplares puros (sin hibridar) de Cedros del Líbano en jardines botánicos, y el mas cercano que sepamos está en el de Madrid.
En estas fotos de Panoramio pueden verse algunos de los últimos ejemplares silvestres en las montañas de Líbano.
Esperamos que este curioso árbol se mantega aquí por muchos años y no acabe como la cercana casa de viña, que se está arruinando poco a poco. Podría catalogarse como Arbol Singular por la CMA con lo que su protección estaría mas asegurada.
Sobre una piedra en la viña encontramos esta culebra de herradura soleandose.
Cambiamos la viña por una extensa finca de secano y regadío. Se llama Torrebreva y se reparte entre los términos de Sanlúcar y Rota.
Su singularidad es tener en su casa principal la torre mas alta de la campiña (seis plantas).
Se puede pedir permiso para visitar y subir a la torre, nosotros lo encontramos cerrado pero volveremos otro día.
La propia torre es un vértice geodésico del IGN con 77 m.s.n.m. Es el punto mas alto de la campiña y costa noroeste, con unos cuantos metros mas que el faro de Chipiona.
Salimos de la finca por una carreterilla flanqueada por cuidadas palmeras. Al fondo destaca Chipiona y su faro, el mas alto de España.
Cerca de Torrebreva se encuentran los restos de una de las edificaciones mas peculiares de la campiña. Se trata de la Casa de San Lorenzo o La Julia. Fué la casa del guarda de los cotos de caza de Torrebreva.
De arquitectura neomudéjar al parecer fue diseñada por Juan Talavera y de la Vega, arquit. de cámara de los duques de Montpensier (entre sus obras destacan el Palacio Orleans de Sanlúcar y el Costurero de la Reina en Sevilla, ambos del mismo estilo que esta casita).
Junto a la casa se mantiene un peculiar torreoncillo octogonal, de obra de ladrillo, al que todavía puede subirse (con cuidado) por una estrecha escalera de caracol.
Aunque la torrecilla no es de mucha altura las vistas hacia la zona de Costa Ballena es espléndida. No conseguimos una buena foto, pero sí esta de su sombra sobre el campo recién arado. Es una pena que una rareza arquitectónica como esta en pleno campo se pierda irremediablemente. Todavía podría recuperarse pero...
También soleandose retratamos esta mariposa Vanessa atalanta, que puede verse volar incluso en invierno.
Los carriles de la campiña suelen ser un buen circuito para practicar btt y cicloturismo.
Nos vamos al norte de la campiña sanluqueña, donde acaba el perfil alomado y el terreno se convierte en marisma. Salimos de la carretera hacia la Cañada de Burujena cuando un cernícalo común deja su posadero.
Nuestra siguiente parada es junto al Cortijo de Évora.
El Cortijo de Évora, hoy en ruinas, es muy famoso en el mundo de la arqueología. En sus proximidades un tractorista descubrió, en 1958, un espectacular tesoro tartésico que hoy puede verse en las vitrinas del Museo Arqueológico de Sevilla.
Mapa de Tartessos donde aparece Évora junto al Lago Ligur o Ligustino, actual zona de marisma y delta del Guadalquivir.
"Inde supra Baetim navigatur et urbs succedit Ebura et Luciferi fanum."
Estrabón (Amasia, Ponto, 64 o 63 a. n. e. – 19 o 24) geógrafo e historiador griego.
El Tesoro de Ébora (Ebura según Estrabón o Ipora de los turdetanos) es de oro y cornalina, y pudo ser el aderezo de una rica dama o el tocado de una diosa. Está considerado como el más numeroso (cuentas de collar, colgantes, pendientes, anillos etc.) y delicado de la orfebrería prehistórica española, ya que ofrece todo el conjunto de técnicas (granulado, filigrana, oro calado, batido o cincelado) desarrollados por aquellos antiquísimos orfebres. El conjunto está fechado entre los siglos VII y VI a.n.e.
En el cortijo pudimos ver una urraca (Pica pica). Aunque es un ave corriente en la Península es en nuestra provincia donde, sin razón aparente, es mas difícil de observar. Podría provenir del cercano P.N. de Doñana.
Junto al cortijo hay un manantial de agua dulce que debió aprovisionar a los habitantes de Évora.
El agua del manantial forma un regato que acaba perdiéndose en la cercana Marisma de la Ventosilla. Si alguien conoce el nombre de este manantial puede comunicárnoslo para registrarlo en el Catálogo Andaluz.
Cuando estamos a punto de abandonar Évora nos sobrevuela un enorme bando de aves.
La emoción es fuerte cuando vemos, por primera vez tan cerca de casa, una bandada de grullas(Grus grus). Hemos recorrido, en varias ocasiones, muchos kms. por carreteras extremeñas para observar estas vistosas aves, también pueden verse en La Janda pero ahora las vemos tan cerca con sus típicos graznidos.
Hemos grabado, con un móvil, el paso de las grullas por la campiña. Tiene poca calidad pero para nosotros es un documento excepcional. Para escucharlo hay que pausar antes la música del blog y picar en el play de este reproductor con suficiente volumen.
Volvemos a Jerez por la "carretera del calvario" (CA-3101) y cuando vamos a la altura del Cerro del Cuco vemos otro bando de grullas (¿o es el mismo de antes?) "aterrizando" delante del campo eólico de Alijar. Estamos muy cerca de Jerez y sacamos los prismáticos para ver picotear a estas grandes aves ...¡¡ y solo unos minutos antes de llegar a casa !!
Así canta la belleza de estas dos ciudades jienenses el actor sanroqueño Juan Luis Galiardo en la serie "Andalucía es de cine". Nosotros hemos aprovechado un par de dias de las pasadas fiestas para conocer bien estas dos joyas renacentistas, declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 2003 y únicas en el panorama arquitectónico andaluz. Nos han acompañado unos amigos de toda la vida y juntos hemos disfrutado de tranquilos paseos por las calles y plazas de estas ciudades-museo.
BAEZA. Ayuntamiento (antigua cárcel del s. XVI).
BAEZA. Detalle de la fachada del ayuntamiento.
BAEZA. Torre de los Aliatares (torreón árabe del s. XII).
BAEZA. Fachada del Palacio de los Salcedo (s. XVI).
BAEZA. Interior del Palacio de los Salcedo.
BAEZA. Escultura de Antonio Machado.
Sobre el olivar,
se vio la lechuza
volar y volar.
Campo, campo, campo.
Entre los olivos,
los cortijos blancos.
Y la encina negra,
a medio camino
de Úbeda a Baeza.
Antonio Machado (1875-1939)
BAEZA. Plaza del Pópulo, con las antiguas Carnicerías Reales (s. XVI), las Escribanías Públicas (s. XVI), el Arco de Villalar (año 1521) y la Fuente de Los Leones (procedentes de la ciudad romana de Cástulo).
BAEZA. Iglesia de la Santa Cruz (s. XIII), de estilo románico, algo excepcional en Andalucía.
BAEZA. Palacio Jabalquinto (s. XV), la joya de Baeza, hoy sede de la UNIA.
BAEZA. Doble ventana del Palacio Jabalquinto.
BAEZA. Antiguo Seminario de S. Felipe Neri (año 1660), también sede de la UNIA.
BAEZA. En este aula de la Antigua Universidad, fundada en 1538, impartió clases (de 1912 a 1919) Antonio Machado.
BAEZA. Fuente de Santa María (año 1564).
BAEZA. En la Catedral, la mas antigua de Andalucía, la Puerta de la Luna (s. XIII).
BAEZA. Rosetón gótico (s. XIV) de la Catedral.
BAEZA. Ruinas restauradas de la Iglesia románica de San Juan (s. XIII).
BAEZA NOCTURNA. Las Carnicerías Reales.
BAEZA NOCTURNA. El Arco de Villalar.
BAEZA NOCTURNA. Plaza de la Catedral, lado norte.
BAEZA NOCTURNA. Plaza de la Catedral, lado sur.
Esta Baeza, que llaman Salamanca andaluza, tiene un Instituto, un Seminario, una Escuela de Artes, varios colegios de 2.ª enseñanza y apenas sabe leer un 30 por ciento de la población (...) Es infinitamente más levítica que el Burgo de Osma y no hay un átomo de religiosidad (...) Una población rural encanallada por la Iglesia y completamente huera. Por lo demás, el hombre del campo trabaja y sufre resignado o emigra...
Carta de A. Machado a M. de Unamuno
UBEDA. Palacio de las Cadenas (s. XVI), actual sede del Ayuntamiento.
UBEDA. León sosteniendo el escudo de la ciudad, en la Plaza Vázquez de Molina.
UBEDA. Plazuela Juan de Valencia.
UBEDA. Fachada de una vivienda en la Calle Real.
UBEDA. Puerta principal de la Colegiata de Santa María de los Reales Alcazares.
UBEDA. Interior de la Colegiata, fundada en 1233 sobre la mezquita mayor de la ciudad.
UBEDA. Plaza Vázquez de Molina y Sacra Capilla del Salvador (s. XVI), la joya de Ubeda. Y excepcional plató, junto con otros rincones de ambas ciudades de la película Alatriste (2006).
UBEDA. Palacete en venta (no era el único).
UBEDA. Patio de la casa-palacio andalusí de los Granada-Venegas (s. X).
UBEDA. Plazuela de los oficios.
UBEDA. Iglesia de San Pablo, de origen visigodo y con varios estilos.
UBEDA. Antiguas Casas Consistoriales (s. XVI).
UBEDA. Reloj de sol (año 1604).
UBEDA. Plaza del Marqués de Rambla.
UBEDA. Fachada del Palacio del Marqués de Rambla (s. XVI).
UBEDA. Coso de San Nicasio (año 1857) edificado con los restos de un antiguo convento.
UBEDA. Hospital de Santiago (s. XVI), actualmente centro cultural de la ciudad.
UBEDA. Patio Central del antiguo Hospital.
Para acabar nos acercamos a Jimena, a piedemonte de Sierra Mágina, para comprar "Oro de Canava" en la almazara de la cooperativa local. Desde su mirador puede disfrutarse de una maravillosa vista de los "Cerros de Ubeda" y de Baeza plagados de olivos. En el horizonte Baeza a la izq. y Ubeda a la der.
Fuimos: Carmela, Antonio, Inma, Andrés, Marian y José Manuel.
“De los pájaros, unos son estables; otros, emigrantes. Estos nos interesan mas, y para estudiar sus desplazamientos se ha ideado anillarlos. Antes no había manera de identificar los individuos volátiles, y las ideas sobre sus emigraciones eran confusas y mitológicas. Aristóteles creía que en invierno muchas de las aves duermen, como las tortugas, y por eso no se las encuentra en el paisaje. El anillamiento propiamente tal data de 1903. Fue iniciado por el observatorio de aves de Rositten, de la Sociedad Ornitológica Alemana. Los demás países han seguido el ejemplo, y puede calcularse que hoy habrá un millón de aves anilladas en el planeta.El número es, pues, muy reducido. Se trata de un uso incipiente”
José Ortega y Gasset, en el diario El Sol del 13 de agosto de 1913
“Al leer este Manual, mis pensamientos se dirigieron hacia una de las primeras «expediciones» de anillamiento de garzas en el entonces Coto de Doñana, organizadas en la década de los cincuenta por el Grupo Aranzadi, cuando el equipo, de apenas media docena de anilladores, se dirigía desde Madrid a Jerez de la Frontera en un tren de los de aquella época y tuvo que dedicarse en el vagón a ordenar y enristrar las anillas, recibidas a última hora y sin preparar. Por cierto que en esta tarea los anilladores fueron amablemente ayudados por el resto de los viajeros del vagón; en realidad, tiempo no nos faltó, ya que el tren tardaba 21 horas en llegar a Jerez; además, solía ir repleto."
Ramón Sáez-Royuela (1932-2011) Biólogo, ornitólogo y co-fundador de la SEO
El anillamiento científico de aves debe ser aprendido en el campo. Es al mismo tiempo un arte y una ciencia, y cualquiera que desee dominarlo debe servir antes de aprendiz junto a un anillador.
en la web de SEO/BirdLife
Encontré estas tres diferentes citas, de tres diferentes épocas, sobre el anillamiento de aves y las tres me parecieron idóneas para encabezar esta entrada al blog. Y es que hacía tiempo que Pablo esperaba una llamada de nuestro amigo Iñigo para ir a anillar pájaros. Y llegó el día en una fría y neblinosa mañana de diciembre. A orillas del embalse de Guadalcacín montamos las casi invisibles redes y esperamos con emoción para poder tocar, durante breves segundos, y después soltar estos pequeños pero bellísimos pájaros.
Hace poco que amaneció y la espesa niebla se mantiene en la cuenca del embalse. Montamos varias redes japonesas (así se conocen las de anillar) en el paso querencioso de aves que Iñigo conoce bien.
Mientras esperamos que lleguen los primeros pajarillos nos acercamos a la orilla. En algunos rincones la niebla empieza a levantar.
La lluvia vertical ha dejado a la vista miles (quizás millones) de telarañas. Empapadas de humedad están de lo mas fotogénicas. Desde las clásicas en espiral a otras con formas asimétricas o la de embudo invertido con la araña todavía en el centro como la foto inferior.
El sol mañanero empieza a adivinarse entre la espesa niebla.
Apenas media hora después del montaje ya tenemos varios pajarillos en la red. Con cuidado se meten en un bolsa de tela y los llevamos a un lugar mas cómodo para el anillamiento.
Los mas tempraneros han sido las currucas capirotadas (Sylvia atricapilla). Pueden ser aves de la zona o de las muchas que llegan a la península para pasar el invierno.
Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) macho. De discreto plumaje gris claro con el capirote negro brillante.
Esta es la hembra de curruca capirotada, ya anillada y a punto de la suelta. Tiene el capirote (o píleo) castaño rojizo y resto del plumaje pardo oliváceo. Sólo en las mejillas y cuello tiene plumas grises.
Una décima de segundo antes de soltarlos retratamos a esta pareja (hembra:izq - macho: der.) de pinzones (Fringilla coelebs), el ave más numerosa en la península (incluso mas que el gorrión común).
Este bello rincón, bajo un naranjo y un pinsapo centenario, junto a la Casa de Picado nos sirve de improvisada oficina de anillamiento.
Empezamos a ver un luminoso cielo azul.
Mas currucas capirotadas.
Diferencias entre macho (izq.) y hembra (der.) de curruca capirotada (Sylvia atricapilla).
Uno de los varios datos que se toman durante el anillamiento consiste en observar la condición corporal del pájaro (grasa acumulada). Para ello se sopla suavemente sobre el pecho y se valora numéricamente.
Listo para volar de nuevo.
En total fueron casi cuarenta los pájaros que se marcaron. Alguno incluso cayó dos veces en la misma red.
A media mañana ya podemos ver el bosque de la Sierra de las Cabras.
Aunque todavía chorrean elementos naturales y no naturales.
Desde la dehesa de Picado las vistas hacia el Guadalcacín son espectaculares.
Al fondo la vertiente jerezana de la Sierra del Aljibe, con su amplia cumbre a 1.092 m. y el Picacho a la derecha.
Levantada la bruma conseguimos ver un solitario nido de aguila pescadora.
Frente a Picado puede verse la dehesa de Garcisobaco, de afamada ganadería brava.
Con el día ya abierto disfrutamos de un paseo por los alredeores de la bonita casa de Picado, singular construcción, catalogada en el "Inventario de Bienes Reconocidos del Patrimonio Histórico Andaluz".
Otra vista de Garcisobaco, reflejada en la lámina de agua del Guadalcacín.
La humedad del terreno, despues de tantas horas de espesa niebla, hace que insectos semilla (Cossyphus hoffmannseggi) y pequeños caracoles estén en plena actividad.
En un prado abierto abunda la flor de la mandrágora (Mandragora autumnalis).
Típico de principios de invierno es este lirio (Iris planifolia).
Y también encontramos grandes setas como esta Volvariella speciosa, que es comestible pero de poco valor culinario.
Esta chinche es muy peculiar. Se trata de Nezara viridula y su color normal es de un llamativo verde (viridis: verde en latín). Pero ahora tiene esta coloracion invernal oscura y en su forma torquata, ya que todo el contorno presenta una línea color marfil.
Volvemos a las redes y podemos ver de cerca este colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros). Un ave muy territorial que anida en cantiles rocosos o en ruinas de edificios.
Detalle de colirrojo tizón con el borde del ojo claro.
Otra especie anillada este mosquitero común (Phylloscopus collybita). Es un ave invernante en la península para evitar los fríos del centro y norte de Europa.
Y el pájaro mas grande que se anilló fue este zorzal común (Turdus philomelos), ávido comedor de caracoles y lombrices.
También pudimos ver este gorrión moruno (Passer hispaniolensis) habitual de zonas no urbanizadas, al contrario del gorrión común. Esta especie puede verse en la mitad sur penínsular y norte de Africa.
Y los mas llamativos de la jornada fueron estos herrerillos (Paser caeruleus), aves insectívoras que en esta época suelen complementar su alimentación con granos y frutos.
Se levanta un poco de aire y la red empieza a moverse. Esto la hace mas visible y baja el número de aves. Es el momento de recoger y volver a casa.
De vuelta a Jerez por la carretera de Tempul encontramos este bello ejemplar de zorro (Vulpes vulpes) posiblemente muerto por atropello. Llevaba así pocas horas pues no estaba rígido ni olía mal.
Al parecer era una hembra de bastante edad. La pusimos en un lugar apartado para que la naturaleza hiciera el resto.
Fue una jornada novedosa. Nunca habíamos visto anillar y el simple hecho de tener estas aves en mano ha sido una bonita experiencia. Además nos gusta haber ayudado, modestamente, en el mejor conocimiento de nuestras aves. Gracias a Iñigo y ...seguro que repetiremos.
"De vez en cuando vale la pena salirse del camino, sumergirse en un bosque. Encontrarás cosas que nunca habías visto."
Alexander Graham Bell (1847-1922 científico y co-fundador de National Geographic)
Después de varios intentos fallidos por la lluvia y otros menesteres quedo con mi amigo Manolo Figueroa para dar un paseo otoñal. Mientras recordamos aventuras pasadas, disfrutamos de un agradable sendero entre las dos grandes gargantas de la Sierra de Grazalema: Garganta Verde y Garganta Seca. Además, pudimos deleitarnos visitando los restos de una casa serrana, un viejo horno de miera y un curioso pilón de agua, para acabar con unas fantásticas vistas sobre la Garganta Verde de Zahara.
En Zahara de la Sierra abandonamos el asfalto para bajar por un carril de tierra roja hasta Los Bramaderos (en la foto: en el fondo del valle), salida natural de la famosa Garganta Verde. Caminamos por un viejo sendero, ladera arriba, entre esta garganta y la Garganta Seca. Al fondo aparece Algodonales, acunada en la Sierra de Líjar.
Subimos por un olivar abandonado. Mientras ganamos altura vemos mejor el Tajo de La Bodega, escenario del mayor salto de agua de esta sierra.
Entre olivos centenarios destacan las manchas rojizas de unos arbustos (conicabras) que nos recuerdan que aún perdura el otoño en la sierra.
En la parte mas alta del olivar estos árboles se mezclan con sus "primos salvajes", los acebuches. En la foto una rama con olivas y otra con acebuchinas.
Encontramos muchas de estas setas anaranjadas (Omphalotus olearius) que crecen a los pies de los olivos. Son muy tóxicas por lo tanto mejor no tocarlas.
En plena cuesta nos topamos con este llano artificial que se mantiene, como una gran era, gracias a un muro de piedras. Es una solera utilizada por los carboneros, no hace muchos años, para montar sus hornos.
Mas setas, sin identificar, que encontramos y fotografiamos.
Tras un rato de marcha llegamos a uno de nuestros objetivos. Es lo que queda de la casa de la Camada del Puerco. En los mapas aparece como casa de la Pasada del Moral.
Es una pena encontrar casas en estas condiciones pero el abandono y el paso del tiempo es inexorable con estas edificaciones históricas. A pesar de la ruina todavía pueden verse las diferentes estancias: patio empedrado, cocina, dormitorios, establos, ...
En esta alacena se apilaban ordenadamente los cántaros de agua. No hay fuente ni pozo cercano por lo que sería necesario bajar a Los Bramaderos por el líquido elemento. Los huecos en la madera y en la pared nos dicen que había lugar para siete cántaros.
En la trasera de la casa vemos una auténtica joya etnográfica. Se trata de un antiguo horno de miera. Está desmoronandose y , como la casa, acabará perdiéndose.
Parte del recubrimiento de tierra y piedra está caído y puede verse una parte del cilindro metálico que era el alma del horno. Este horno servía para destilar la miera (un aceite espeso, muy amargo y de color oscuro) mediante el cocimiento de la madera y raíces del enebro. La miera se distribuía entre los pastores para su aplicación externa a ovejas, corderos y cabras. Servía para combatir diversas enfermedades del ganado y para proteger cortes y heridas de infecciones, ayudando a cicatrizarlas.
El cilindro de hierro está formado por tres o cuatro grandes piezas unidas con remaches a golpe de maza. La más alta está cortada y doblada para dejar una abertura superior mas estrecha.
Nos asomamos por arriba y vemos el fondo con un montón de huesos de diversos animales domésticos. El horno ha servido de vertedero para cabreros y pastores.
En la parte inferior se mantiene un pequeño arco de ladrillos macizos por donde se introducía la madera para calentar el horno.
Pasamos un buen rato fotografiando con detalle esta "olla gigante" de cocer maderas aromáticas. Vestigio de antiguas usanzas y tratamientos tradicionales hoy perdidos.
Seguimos monte arriba. Gran parte del sendero coincide con un camino público: la Colada de la Camada del Puerto.
De nuevo llamativas setas como estas parásitas de la madera.
El bosque se abre y la subida es ya mas suave. Sobre los árboles llegamos a ver, hacia el oeste, el Peñón de los Toros.
Un cráneo de jabalí o de cerdo limpiado por los buitres y demás carroñeros.
Otra vez el blanco Algodonales contrastando con un rojizo árbol de cornicabra.
Nos dirigimos hacia la Garganta Verde; pero antes nos topamos con un gran aljibe abierto.
Este gran depósito de aguas de lluvia y escorrentía aprovecha una gran laja de roca por un lado y un muro de fábrica por otro. Sirve para mantener agua para el ganado en la estación seca.
Los cortados del Cerro Cambronero nos avisan que estamos muy cerca de la Garganta Verde. También los numeroso buitres que nos sobrevuelan.
Descendemos con cuidado para asomarnos al profundo cañón.
Mi compañero de andanza, Manolo Figueroa, busca el mejor mirador para disfrutar de la garganta a vista de pájaro.
El paisaje que se abre por debajo nuestro es espectacular.
Elejimos un resalte para sentarnos un buen rato y disfrutar de esta vista de la Garganta Verde tan poco habitual.
La humedad y la luz indirecta crea en los paredones auténticos jardines verticales de musgos y helechos.
Mas setas de todos los tamaños.
De estas paredes salen y entran buitres constantemente. Y es que estamos ante una de las colonias mas grandes de la península.
Algunas de las cuevas y oquedades frente a nosotros deben tener dimensiones descomunales.
Perdemos altura ya de regreso tras haber disfrutado de una de las vistas mas espectaculares de la Sierra.
Pasamos junto a una cornicabra de gran porte por la cantidad de ramas que tiene.
El abanico de tonos ocres y rojos de sus hojas casi cubre el suelo.
Mirando hacia arriba la cornicabra parece el árbol de un jardín japones.
Ejemplar de sabina, de la famila del enebro, del cual no hemos encontrado ninguno en el recorrido (los hay en la sierra mas alta). Posiblemente este paraje fué esquilmado por la cercanía del horno de miera.
Frutos y hojas de la sabina (Juniperus phoenica subsp. phoenica).
La flor mas llamativa y común en esta época quizás sea este Ranúnculus bullatus.
Cuando llegamos al camino de acceso a Garganta Seca se nos cruza esta culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) procurando solearse.
De vuelta a Los Bramaderos con el Tajo de la Bodega sobre el bosque de ribera.
El Arroyo de Bocaleones, que baja por la Garganta Verde, con agua todo el año en este tramo.
Un par de nuevas setas yesqueras en el tronco de un fresno.
Volvemos a Zahara de la Sierra con el regusto de haber realizado una excursión corta pero con muchos atractivos y unas vistas inigualables.
“Frente al pueblo de Casas Viejas, en un valle transversal de la Sierra de las Momias, llamado Garganta del Cuerno, ya hacia el extremo Norte de la Sierra, en el fondo de un crestón de arenisca, roca cuyos estratos tienen dirección paralela a la Sierra, se abren tres cuevas de unos ocho a diez metros de profundidad y otros tantos de anchura y altas bóvedas, que en conjunto se conocen con la designación de Cuevas de los Ladrones”.
Juan Cabré y Eduardo Hernández-Pacheco en 1914
Accedemos a Los Alcornocales por la colada del Cermeño (en los mapas) o Fermeño (para los del lugar). Queremos recorrer la Garganta del Cuerno, un estrecho valle cruzado por enormes lajas de arenisca. Tenemos referencias de bellas formaciones rocosas, cuevas con pinturas rupestres y tumbas prehistóricas. Me acompaña Paco Vera, que ya recorrió parte de estos parajes hace unos años.
El arroyo que baja por la garganta es de aguas herrumbrosas. El cauce está teñido de tonos rojizos por los óxidos del hierro que guarda la arenisca.
El otoño es época de pocas flores, pero entre helechos y musgos encontramos esta pequeña belleza blanca con hojas largas de filo espinoso. Se trata de Allium chamemoly. Un ajo muy díficil de ver ya que es el único que florece en pleno invierno.
Algunos remansos del arroyo estaban tapizados de esta pequeña lenteja de agua. Por su aspecto podría ser Lemna minor.
Lo que en principio parecía una mañana de brumas y nieblas acaba con un cielo gris que amenaza agua.
Como es natural, otoño es tiempo de setas. Algunas hay que esquivarlas en el sendero.
Aprovechamos las inclinadas lajas de arenisca para subir rápido y otear mejor el paraje. En lo mas profundo del vallejo los árboles no nos dejan ver el bosque. Desde aquí y frente a nosotros ya podemos ver grandes huecos en la roca.
Las primeras pinturas que encontramos son el retrato de algún burro que ha subido hasta aquí para inmortalizarse. ¿Como se puede ser tan... eso, burro?
Empieza a caer un fuerte chaparrón y por suerte encontramos una cueva seca y con el suelo de arena.
Disfrutamos sentados del olor a bosque mojado. En el suelo de la cueva encontramos curiosos dibujos del óxido en la blanca arenisca.
Deja de llover y proseguimos nuestro paseo hasta un llamativo arco de roca.
Vuelve la lluvia y volvemos a resguardarnos. Al cabo de un rato un reguero de agua cruza de un lado a otro del arco.
Cuando pensamos en regresar otra vez deja de llover y decidimos cruzar al otro lado de la Garganta. Seguimos buscando arte rupestre y otras cuevas de interés.
La lluvia ha llenado los huecos formados en la arenisca.
Nos dirigimos a estas cuevas, que ya visitaron y estudiaron el arqueólogo J. Cabré Aguiló y el geólogo E. Hernández-Pacheco a primeros del siglo pasado.
J. Cabré y E. Hernández-Pacheco describen tres cuevas conocidas como de Los Ladrones, por servir durante años como refugio de bandoleros, contrabandistas y maquis. Mas recientemente se han denominado Cuevas de Pretina.
No encontramos huellas de aquellas "gentes de mala vida" pero sí de bárbaros que decidieron dibujarse y firmar en el año 1965. Penoso.
Tama edwardsi es el nombre de esta rarísima araña. Casi se mimetiza con los granos de la pared de arenisca y es increíblemente plana. Existen pocas citas en la península (en zonas áridas de Almeria y Murcia) siendo una especie habitual de climas tropicales y sub-tropicales. Iñigo S. nos informó que es el único representante ibérico de este género de arañas.
Seguimos por la Garganta del Cuerno, de cueva en cueva y empapados de cintura para abajo. Aunque dejó de llover el matorral de jara y brezo nos moja mientras caminamos.
Por fin, en una de las cavidades mas grandes, encontramos algunas de las pinturas que J. Cabré calcó hace casi 100 años.
Calco realizado por Cabré de todo la pared, publicadas en 1914 por el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Hoy apenas pueden verse.
Una de las pinturas mas llamativas nos parece esta impresión de una mano. Figura poco habitual en nuestro arte rupestre, por lo que otros estudiosos no la reconocen como tal.
También pueden verse estas hileras de puntos que podrían estar realizados con las yemas de los dedos, según algunos expertos.
Otra de las figuras que mejor se ven son estos signos antropomorfos.
Esta pintura podría ser un helecho, un árbol o la cornamenta de un animal.
Seguimos ascendiendo para llegar a la tercera y última gran cueva.
También de grandes proporciones y de fácil acceso.
En este abrigo encontramos uno de las mejores figuras de todo el conjunto. Una cierva, de gran tamaño y en estilo naturalista. Una joya de nuestro arte rupestre que puede desaparecer por falta de protección. Abajo el calco que hizo Cabré en su publicación.
En la parte mas alta de esta enorme laja encontramos una sucesión de tumbas (contamos mas de veinte) todas dispuestas en la misma posición. Desde este lugar divisamos la llanura del río Barbate, y al fondo a la derecha el pueblo de Alcalá de los Gazules.
Un desgastado sendero, incluso con escalones tallados, cruza entre las hileras de tumbas.
Una de las tumbas tiene un par de losas. Según los expertos no es normal hallar la tapa en estos enterramientos.
Hay huecos de todos los tamaños. Algunos de ellos podrían ser para niños.
Subimos a la zona mas alta de esta parte de la sierra y divisamos toda la Garganta del Cuerno.
Entre grietas de arenisca resalta este bonito brezo (Erica australis), que florece en invierno por estas latitudes.
En otras lajas, a mas altura, volvemos a encontrar mas tumbas. En el mapa se denomina a esta zona como Loma del Muerto.
Abundan las cistáceas como esta jara pringosa (Cistus ladanifer), cuyas cápsulas estan abriéndose para dejar caer nuevas semillas.
Finalmente encontramos otra de las cuevas que buscábamos. Se trata de otro gran arco de roca sustentado por un pilar central a modo de columna. Bonito paraje y fenomenal mirador final de nuestro recorrido.
Volvemos a la Colada del Cermeño cuando las nubes han desaparecido y algún buitre nos otea desde arriba.
Aprovechamos para recolectar unas cuantas setas (Macrolepiotas sp.). Las preparamos en casa y nos sirvieron como cena para finalizar un día muy completo. Lluvia, sol, flora, paisaje, cuevas, prehistoria y setas.
Hay algunas cosas buenas que decir acerca de caminar..., por ejemplo, requiere más tiempo que cualquier otra forma de locomoción... En consecuencia, dilata el tiempo y prolonga la vida, que ya es de por sí demasiado corta para desperdiciarla con la velocidad... Caminar hace que el mundo sea mucho más grande y, por ello, más interesante. Uno tiene tiempo para observar los detalles.
Edward Paul Abbey 1927-1989 escritor y ambientalista
Amanece en Jerez el 11 del 11 del 11 (11 de noviembre de 2011). Este día, representado con estos dígitos, no volverá a repetirse hasta dentro de 100 años. Como esta llamativa fecha la mayoría no volveremos a vivirla (solo algún chavalín que llegue a centenario), nos disponemos a celebrarla haciendo lo que mas nos gusta: caminando por la montaña, y a 1.111 metros (para redondear el día).
Antes de salir el sol este es el aspecto de la Sierra de Grazalema vista desde Jerez. Esta silueta se conoce como "la mujer dormida". En la foto de mas arriba la Sierra del Aljibe, por donde sale el sol en esta época.
Hemos estado rebuscando y no hay ningún vértice ni cumbre con 1.111 metros en la Sierra. Sí hay algunas cotas como esta que se encuentra entre el Monte Coros y Monte Prieto. Buena excusa para elegir este lugar.
Esta en una ruta fácil, corta y con un sendero bien cuidado. Parte del Ptº. de Las Palomas, rodea el Monte Coros por su ladera norte, se acerca a Monte Prieto y vuelve subiendo al vértice geodésico (1.328 m.) para regresar al inicio.
A pesar de ser corta y muy accesible esta ruta regala unas vistas inmejorables de media Andalucía, en días claros. Y este 11/11/11 fué uno de esos días. Fuimos caminando despacio y parando muchas veces para no perdernos nada, como recomienda Edward P. Abbey en la cita que hemos escogido para encabezar esta entrada.
Destaca, a nuestros pies, la mancha azul del embalse de Zahara-El Gastor.
Detrás del embalse sobresalen, por encima de empinados olivares, los peñones siameses del Gastor y Lagarín. Al fondo, una loma alargada es la Sierra del Terril (1.129 m.), máxima altura de la provincia de Sevilla, entre los pueblos de Pruna y Algámitas.
Desde la cota de 1.111 metros en Monte Prieto puede verse esta llamativa cresta en el fondo del valle del Guadalete. Es el Peñón de Audita, lugar histórico por su cercanía a la Lacílbula romana y su torre vigía de importancia en época de guerras cristiano-musulmanas.
El día es claro, como hemos dicho, y la vista nos llega hasta las cumbres de Sierra Nevada por detrás de la Serranía de Ronda.
Montamos el zoom y vemos Sierra Nevada con sus nieves otoñales, algunas nubes por encima de los tres mil metros y un buitre que se nos cruza por el visor.
Casi hemos rodeado el Monte Coros y se nos muestra la Sierra del Endrinal.
Unos metros antes del vértice geodésico nos asomamos a los cortados del Monte Coros que dan al valle del Guadalete. Vemos gran parte de la Sierra de Grazalema, desde los picos de la vertiente malagueña hasta el San Cristóbal mas a la derecha.
El vértice del IGN en la cima del Coros. Detrás la piramide somital del Pico San Cristóbal.
No hace frío y corre un ligero viento de poniente, por lo que pasamos un buen rato en la cumbre. Por encima y por debajo nuestra vuelan decenas de buitres leonados (Gyps fulvus). Algunos nos miran doblando la cabeza mientras planean (ver foto del centro).
Aprovechamos para tirar fotos en todas las direcciones. Hacia el nordeste apreciamos el pueblo de Olvera, por encima de la cima amesetada del Tajo Lagarín. Detrás el pueblo sevillano de Pruna y al fondo a la derecha el Peñón de Algámitas (1.121 m.) con su peculiar cresta mellada.
Hacia el este se suceden varias sierras malagueñas, destacando la mole oscura del Maroma (Sierra Tejeda) a la derecha. De fondo Sierra Nevada ya casi sin nubes.
Sierra Nevada esta a casi 200 kms en línea recta, a pesar de ello vemos con bastante nitidez sus máximas cumbres: el Veleta y el Mulhacén.
Tiramos al máximo de zoom y llegamos a ver un avión (arriba a la izq.) y de nuevo un buitre a la derecha.
A sureste la Sierra de las Nieves y la ciudad de Ronda sobre los cortados de su famoso tajo.
Al sur, y a nuestros pies, la Ribera de Gaidovar, uno de los valles mas fértiles, rico en agua y con mejores huertas de Grazalema. Dando sombra la Cresta del Gallo o Peñón Gordo.
El otoño se apresia en la Ribera de Gaidovar gracias al color de sus alamedas y choperas. Arriba la escuela rural del valle y abajo la ermita de la Virgen del Rosario.
Al suroeste Las Lomas y detrás las crestas del Pinar, que nos ocultan gran parte de la provincia gaditana. Desde el Torreón seguro que puede verse bien la costa, el Peñón de Gibraltar y el Estrecho.
Para completar fotografiar los 360º desde la cumbre nos queda mirar al norte. Vemos el gran valle del Guadalquivir y de fondo, con algo de bruma, la Sierra Morena sevillano-cordobesa (Sierra Norte y Sierra de Hornachuelos). En el centro de la depresión nos llama la atención un brillo deslumbrante por detrás de una población que podría ser Marchena.
Ya en casa acercamos digitalmente mas la foto y podemos ver que dicho brillo procede de la torre central de la planta termosolar que hace poco se inauguró en Fuentes de Andalucía (entre Ecija y Carmona). La torre, de 140 m. de altura, es la edificación mas alta de Andalucía.
Iniciamos el descenso por un cómodo sendero tapizado de una fresca y almohadillada hierba que agradecen, a cada paso, nuestros tobillos y rodillas
Perdemos altura y podemos ver, casi a vista de buitre, los cortados de la Garganta Verde de Zahara de la Sierra.
Ya en el punto de inicio no nos vamos sin retratar (una vez mas) la Aguja del Puerto de las Palomas. Vieja escuela de escalada de montañeros del CMSP.
Cuando volvemos a Jerez por los campos arcenses nos encontramos un grupo de buitres apostados en lo mas alto de un cerro. Estaban enfilando un gran rebaño de ovejas. Nos acordamos de los intentos de ataque de estas carroñeras a animales enfermos o recién paridos. ¿estarán al acecho?
Realizamos este "histórico" paseo por las alturas, sobre los 1.111 metros en este 11 del 11 del 11, los amigos Juan Moncayo, Paco Vera y quien escribe.
"El conocimiento se orienta en los niños. Cuando tenga tres años, el bebé empezará a explorar solo. Y conforme madure, estará bien que siga explorando. Y conforme crezca, que se le permita trastear. Que lleve a casa una planta rara, que cace una rana, que meta una araña en un frasco. Que se la enseñe al padre. Y él le diga: sal ahí fuera y busca más."
Edward O. Wilson, Alabama 1929
(entomólogo y sociobiólogo que acuñó el término biodiversidad)
El otoño siempre ha sido la estación mas efímera por estos lares. Pasamos del verano al invierno en pocas semanas. Este año el buen tiempo ha retrasado incluso la otoñada en bosques caducifolios como los castañares del Genal. Mientras este cálido y seco inicio de otoño ha durado hemos dado paseos por la costa, la campiña y la sierra.
En la costa de Barbate pudimos fotografiar los ibis eremitas (Geronticus eremita). Especie reintroducida en la península 500 años después de su extinción, un éxito que hay que otorgar al Zoo de Jerez, primer impulsor de este programa.
Un ibis anillado "pasta" entre retintos en la costera Sierra del Retín.
Detalle de un ejemplar adulto de Geronticus eremita. Los jóvenes mantienen los dos primeros años plumaje en la cabeza.
Una pareja de ibis se recortan sobre una cortijada. De fondo, con mucha bruma el Atlántico y la costa marroquí.
Nos vamos un poco hacia el interior. Esta es la llanura de La Janda, a piedemonte de Los Alcornocales, la que fuera mayor laguna de la península y que fué desecada en el siglo pasado. Hoy es un lugar fantástico para observar aves.
En Facinas (Tarifa, Cádiz) fotografiamos esta langosta (Acanthacris ruficornis). Se trata deuna especie africana que hasta hace poco solía verse en nuestra provincia como migradora; ahora se ha detectado que ya se reproduce aquí, estando establecida en nuestro continente.
Otoño es época de narcisos. Estos amarillos que encontramos entre alcornoques son Narcissus cavanillesii.
Dos pequeñas flores que comparten apellido otoñal. Scilla autumnalis (de flores violetas) y Leucojum autumnale o campanilla de otoño.
Estas pequeñas mariposas (licénidos) se disponen a copular en su último periodo de vuelo del año.
Desde la planicie de La Janda destaca la Laja de Aciscar. Un imponente tajo de arenisca donde se asienta una colonia de buitres leonados. Las manchas blancas en el paredón son restos de las deposiciones de estas enormes carroñeras.
La lluvias dejan numerosas charcas en La Janda. En estas pueden verse facilmente a las lavanderas blancas (Motacilla alba), aves invernantes que pasan aquí un invierno mas benigno que el del norte de Europa.
Aguilucho ratonero (Buteo buteo), en busca de sus presas, en el cielo de La Janda.
Hembra de tarabilla común (Saxicola torquata) descansando a una pata.
Esta confiada perdiz roja (Alectoris rufa) posa sobre un poste de alambrada.
El río Barbate cruza La Janda por su extremo occidental. Al fondo la Sierra del Aljibe.
Un encarado toro bravo nos sigue con la vista detrás del vallado.
Mario, el benjamín de la familia, juega (y pierde el miedo) con un juvenil de culebra de escalera (Elaphe scalaris) de llamativo dibujo.
Nos vamos a la campiña. Todavía con colores de verano y con la Sierra de Grazalema de horizonte.
A una media hora de Jerez, por carreteras yo diría que terciarias que atraviesan la campiña, se llega a la Reserva Natural de las Lagunas de Lebrija-Las Cabezas. Estos parajes están catalogados como zona RAMSAR y ZEPA, osea de especial interés para aves y fauna ligada a estos humedales. En la imagén la Laguna del Pilón, con menos "pajareo" que otras por estar mas cerca de la carretera.
Piruétano junto a la laguna. Este peral silvestre (Pyrus bourgaeana) es típico de climas templados. Sus frutos son pequeños y de sabor áspero.
Esta preciosa rapaz de tonos claros es un elanio azul (Elanus caeruleus). La campiña es su hábitat ideal pues prefiere campos abiertos, adehesados e incluso desérticos. De hecho procede del continente africano empezando a nidificar en la península en los años 70.
Laguna del Taraje, en el fondo de una cubeta natural de la campiña. Es la mas profunda (casi 4 metros) y estando algo aislada es mas rica en avifauna.
Entre las negras fochas (Fulica atra) destacan unos patos color canela con la cabeza blanca, el pico azul y la cola en alto. Son las malvasías (Oxyura leucocephala), una anátida de las más amenazadas del mundo. Por suerte la población española está recuperandose constantemente. Hace pocos años solo podían verse unas decenas de ejemplares en las lagunas de Medina (Jerez) y Zóñar (Córdoba).
Cae la tarde en la campiña y aparecen aves nocturnas como esta pareja de mochuelos (Athene noctua).
Otra flor otoñal, pero que aparece con las lluvias, es este botón de oro (Ranunculus bullatus).
Antes de volver a casa Pablo casi pisa esta araña tigre (Argiope trifasciata). Montamos el flash y le hacemos una foto mientras se alimenta con los jugos de un saltamontes.
El Barrio Bajo de Grazalema en otoño.
En los bordes de caminos resaltan estas flores amarillas de Oxalis corniculata. Florecen durante todo el año y sus hojas se asemejan al trébol.
Subimos al Endrinal. Ha llovido algo pero todavía no han verdeado los valles y prados de la Sierra.
El sol, entre nubes, calienta todavía como para sudar en cuestas y repechos.
Estos hemípteros (Spilostethus pandurus) son abundantes en otoño por coincidir con sus plantas nutricias. Tras la cópula depositarán los huevos y se dispondrán a hibernar en grietas de rocas, cortezas de árboles o bajo piedras.
Este azafrán silvestre (Crocus serotinus) es de las plantas mas representativas de las flores otoñales en la Sierra de Grazalema.
La misma especie de serpiente que encontramos en La Janda la vimos en la Sierra. A este ejemplar de casi medio metro lo "pillamos" soleandose sobre la caliza. De culebra de escalera (Elaphe scalaris) pueden encontrarse ejemplares activos durante los meses de invierno en la mitad sur peninsular.
Estos ejemplares de escorpiones mantienen todavía bastante actividad en tanto no lleguen los fríos invernales.
La luna nos acompaña subiendo a la Sierra del Caíllo.
Aparecen, en huecos de árboles, las primeras setillas de la temporada.
Un bonito macho tricolor de tarabilla (Saxicola torquata) se posa sobre un peñasco de caliza.
Este opilión (Odiellus sp.) es característico por desprender mal olor. Esta es una defensa común en los opiliones (lo secretan por unas glándulas cercana a los ojos); algunas especies tienden a agruparse para reforzar el mal olor, advertencia disuasoria para posibles depredadores de su mal sabor.
Hacemos una parada para beber agua y a Pablo (que tiene querencia con los bichos) se le posa esta polilla princesa o nomeolvides (Utetheisa pulchella). Sus orugas se alimentan de plantas que contienen sustancias alcaloides altamente tóxicas que son asimiladas por la mariposa. Con sus llamativos colores advierte de su toxicidad evitando así ser devorada por posibles depredadores. Esta característica consistente en advertir de la toxicidad con los colores se denomina aposematismo (apo=lejos y sema= señal).
Recorremos un sendero sobre el vallejo de Fardela cuando vemos un grupo de cabra montés (Capra pyrenaica hispanica) que nos observa desde un muro de piedra seca.
En realidad nos observan también desde arriba. En los tajos que caen del Navazo Alto a Benaocaz vemos las silueta de otra cabra montés.
Tiramos de zoom y vemos (a contraluz) a una hembra que vigila a su cría.
Desde este mismo lugar, mirando al oeste, podemos ver la campiña arcense y muy al fondo la Sierra de Gibalbín. En el centro del paisaje el cerro amesetado del Cabezo de Hortales, al que subimos un caluroso día de septiembre desde las salinas (ver aquí).
Para terminar con estos primeros paseos otoñales nos acercamos al Valle del Genal. El otoño apenas se nota en estas fotos del 5 de noviembre. Otros años hemos visitado el valle en estas fechas y ya hemos disfrutado de los ocres y rojizos de los castañares.
Si vemos agua por todas partes. Estas chorreras bajan desde el Torcal de Los Riscos.
Un color no habitual llama la atención, desde hace unos meses, en el Genal. El pueblo de Júzcar se pintó de azul para la promoción de una película infantil y, de momento, se mantiene así.
Paseamos por Júzcar con una rara y curiosa sensación. Algunos rincones nos recuerdan al bello pueblo marroquí de Xauen. Aunque este azul es mas de bote que el añil rifeño.
Cerca de Júzcar está Alpandeire. Pueblo blanco que guarda bonitos rincones junto a otros edificios poco agraciados (el mismo ayuntamiento). Nos gustó mucho esta casita (que dá a tres calles) que todavía mantiene este adosado que podría ser el horno para hacer pan y calentar la casa. O quizás sea la hornacina de un pozo (hay varios por las calles del pueblo).
Hola gente: Me llamo José Manuel, nací y vivo en Jerez de la Frontera (Andalucía, España). Desde pequeño siempre me atrajo andar por la montaña y durante toda mi vida he dedicado mucho de mi tiempo libre a conocerlas, ascenderlas y pasear por ellas. Además de las zonas naturales de la península he tenido la suerte de conocer otras en Europa, norte de Africa y Asia Menor; desde Canarias hasta Anatolia y desde el Círculo Polar Artico hasta el Sáhara. Ahora, con el paso de los años y por otras cuestiones, voy a otro ritmo: mas pausado y fijándome en todo lo que piso o me sobrevuela. Cuando puedo me escapo con la familia al pueblo de Grazalema, en el Parque Natural del mismo nombre. Si no lo conocéis os perdéis una maravilla del planeta. Si váis por allí algunas fotos de este blog os pueden servir como guía. Espero que os guste lo que podéis ver aquí. Si tenéis alguna duda o aportación podéis dejar vuestro comentario en el blog o en el correo jmav@ono.com.
Soy socio del Club Montañero Sierra del Pinar desde 1975
Interesante web sobre como deben ser los Zoológicos del siglo XXI, Zoos para disfrutar pero también para divulgar, conocer y aprender. Puedes verlo en www.dezoos.es