La Coctelera

josemanuelav

23 Mayo 2012

DE NÓCTULOS, CIENTÍFICOS, ...Y VOLUNTARIOS.

En la actualidad, la misión de un jardín zoológico (ocio, formación e investigación científica) aún es más importante debido a la progresiva desaparición de animales salvajes..., así como la reintroducción de algunas especies en la naturaleza.

Ernst Neufert (arquitecto alemán, 1900-1986)


HAY UN LUGAR EN JEREZ DONDE EN ESTOS DÍAS COINCIDEN, ENTRE MUCHAS MAS ESPECIES ANIMALES Y BOTÁNICAS, ESTOS TRES TIPOS QUE DAN TÍTULO A ESTA ENTRADA AL BLOG. ES EL ZOO DE JEREZ, UNA INSTITUCIÓN MUY QUERIDA Y ADMIRADA POR SU LABOR EN ESTA CIUDAD (Y FUERA DE ELLA TAMBIÉN).

...EN MI PENÚLTIMA VISITA (NUNCA DEBE DECIRSE LA ÚLTIMA) AL ZOO HE TENIDO LA SUERTE DE PASAR UNA TARDE-NOCHE CON JÓVENES VOLUNTARIOS QUE COLABORAN CON LAS LABORES DE CRÍA Y CONSERVACIÓN. Y CON UN GRUPO DE CIENTÍFICOS QUE ANDAN ESTUDIANDO A LOS MURCIÉLAGOS MAS GRANDES DE EUROPA.

Como resulta que estamos en el Año Internacional de los Murciélagos que mejor que conocer los trabajos de un grupo de expertos de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), desplazados al Zoo de Jerez, como responsables del seguimiento de estos mamíferos voladores. Pero mejor es ponernos en antecedentes.

Este del dibujo es el Nyctalus lasiopterus, Nóctulo gigante (o nóctulo mayor, o nóctulo grande). El murciélago mas grande de Europa.

Su área de distribución va desde Europa sur-occidental (península ibérica) hasta Asia central (Kazajistán), con dos pequeñas poblaciones en el norte de Africa (Marruecos y Libia). Esto no significa que sea un animal abundante, se considera raro y de costumbres poco conocidas. En España está considerado "Vulnerable a la extinción".

Pues resulta que en Andalucía tenemos tres poblaciones conocidas de este espectacular bichejo. Una en un área protegida: el P. N. de Doñana, y las otras dos en dos parques urbanos, el Parque de María Luisa de Sevilla y el Zoo de Jerez.

Muy curiosa la gran casualidad de que este esquivo animalillo haya escogido estas palmeras washingtonias dentro del recinto del Zoo de Jerez como colonia de cría. Permanecen aquí desde abril hasta agosto (período de reproducción) y luego se van, no se sabe bien adonde.

Para conocer mejor a estos mamíferos alados hace unos días los científicos del CSIC desplazados a Jerez montaron unas redes en altura. A eso de las 21:30 empezaron a salir los murciélagos. Era cuestión de esperar.

Son listos y sólo cayeron cuatro.

Se les realizó un chequeo específico. Mediciones, muestras de piel, de pelo, ...todo con el objetivo de conocer mejor a esta especie.

En el antebrazo derecho se les colocó una anilla de identificación.

Esta es una hembra de mediano tamaño. Algunos ejemplares pueden llegar casi a medio metro de envergadura.

Parte del equipo que dirige Carlos Ibáñez (con barba) durante el test nocturno.

A algunos se les instaló un emisor de radio-señal para conocer sus movimientos durante los próximos dos meses. Comentaban los expertos que estos murciélagos recorren grandes distancias para alimentarse. Se han registrado desplazamientos entre Doñana, Jerez y Los Alcornocales de ida y vuelta en la misma noche. Otra de las peculiaridades que tiene el Nyctalus lasiopterus es que caza pequeñas aves en pleno vuelo. Es la única especie que lo hace en el planeta.

Cartel informativo en ruso sobre protección del Nyctalus lasiopterus.

Lámina antigua sobre el Nóctulo gigante con su antiguo nombre científico: Vespertilio lasiopterus.

Además de los quiropterólogos también hay en el Zoo de Jerez un equipo de jóvenes voluntarios (biólogos, veterinarios, estudiantes, naturalistas, ...) que se turnan siete días a la semana colaborando en tareas específicas de ésta época, como es la Crianza a mano de fauna amenazada (programa financiado por la Consej. de Medio Ambiente y coordinado por la SGHN). En la foto Carmen y Pablo "soleando" un polluelo de grulla.

Un huevo de emú y dos de alimoche esperando su eclosión en la estufa.

Un cernícalo recién salido del huevo.

Polluelas de espátula.

Hidratando a un cernícalo.

Alimentando al cernícalo con trocitos de carne.

Mas trocitos de carne para pollos de Ibis escarlata.

Esta es una pequeña muestra del buen hacer de los profesionales y voluntarios del Zoo de Jerez. Un jardín botánico con mas de 50 años de historia donde se desarrollan numerosos programas de cría, rescate, investigación y reintroducción de especies autóctonas y del resto del planeta.

 

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10 Mayo 2012

SIERRA GAMAZA Otro mirador sobre la campiña ...y dos fuentes.

Al recorrer en estos días los campos de Espera, las tierras de El Peral y Jadramil, las soledades de Sierra Gamaza... , no podemos sino recordar las conjeturas de Adolfo de Castro imaginando con él, las tropas de Táriq acampadas en espera de la contienda con el ejército de Rodrigo que ya se aproxima, camino del Guadalete, por los Llanos de Caulina.

hnos. García Lázaro, Entorno a Jerez (sept. 2010)



Esta pequeña elevación sobre la solitaria (como bien la definen los García Lázaro) campiña norte de la provincia, merece un paseo en esta época de fuentes rebosantes de agua y campos verdes y floreados. Ya la conocíamos de excursiones con la familia, pero nunca la vimos tan espléndida como ahora, tras las últimas lluvias primaverales.

Camino de Sierra Gamaza paramos en un descansadero de la Colada de Lebrija para ver la Fuente del JaramilJadramil), con un largo pilón bien cuidado.

El agua mana clara y limpia aunque no se utiliza para beber. La fuente podría dejar de manar por una cercana mina de extracción de áridos, que amenaza con romper el venero que aporta el agua.

Hemos visto y leído en "entornoajerez" que no estaba registrada y hemos enviado los datos y fotos al Catálogo de Fuentes de Andalucía. Para ver la ficha picar aquí.

La soledad de estos parajes destaca en cortijos abandonados como este denominado Cortijo del Padre Santo.

Preciosa esta flor de Mantisalca salmantica, de nombre común hierba de las escobas, porque con sus duros tallos se fabricaban estos rústicos utensilios. Ver aquí.

Estos campos, entre Arcos, Gibalbín y Espera, se tienen como los mas deforestados de la provincia. Apenas algunos arboles junto a casas y cortijos dejan tener buenas vistas de la cercana Sierra de Grazalema.

Paramos para fotografiar unas urracas, que son aves poco vistas por estos lares. Se nos escapan del objetivo pero no estas flores de Scabiosa (Sixalix) atropurpurea, que encontramos en tres estadios consecutivos: capullo, flor y fruto.

Nos acercamos a Sierra Gamaza por la antigua colada de Jerez a Bornos (hoy una carretera abandonada). Desde Fuente Gamaza al punto mas alto recorreremos todo el cordal de esta serrezuela.

Fuente Gamaza es otra bonita fuente a pie de la sierra que le da nombre (o al revés). Un largo pilón con paredes de roca y fondo de ladrillos de barro aguanta el paso de los años. No es raro encontrar gente de cortijos cercanos llenando bidones para consumo humano.

Tampoco Fuente Gamaza estaba catalogada así que hemos enviado los datos y se ha dado de alta. Ver aquí.

Sierra Gamaza es una continua elevación de poca importancia con máxima altura a 219 m. pero con vértice geodésico a 214 metros (caso curioso este que debe tener alguna explicación). Su nombre podría provenir de una antigua familia afincada en Arcos tras la (re)conquista y a la que Alfonso X donó grandes posesiones.

Comenzamos a subir "a media ladera". El campo de cereal ha dado paso a un terreno inculto y lleno de lajas de roca.

Entre estos afloramientos de roca calcarenita podemos ver flores típicas de este tipo de suelo como esta Alkanna tinctoria.

Dipcadi serotinum subsp. serotinum, o jacinto bastardo

Ononis pubescens, de flor amarilla con el estandarte de nervios rojizos.

Eryngium tricuspidatum, cardo umbelífero cuya única población europea continental solo se puede ver en Cádiz y Málaga.

Silene colorata, abundante en toda la sierra.

Y la sorpresa de la tarde fué este gigantesco escarabajo: Blaps waltli.

Blaps waltli es un endemismo Ibérico, es poco frecuente y es la especie de mayor tamaño (mas de 4 cm.), como puede verse sobre mi mano (que es bien grande). Se caracteriza por tener el mucrón (apéndice trasero) largo y curvado hacia abajo. Sólo he encontrado tres citas de este tenébrido en la provincia, una de 1931 sin mas detalles, otra de Tarifa en 1995 y una última de Chiclana en 2007. Por lo que podría ser una nueva población de este vistoso escarabajo aquí en Sierra Gamaza (lo hablaremos con Iñigo S.).

La amplia cresta de Sierra Gamaza es un lugar fácil de recorrer y donde abundan los palmitos. La elevación que vemos delante (219 m.) es la mas alta de la sierra pero el vértice geodésico está detrás. Al fondo la Sierra de Grazalema.

Encontramos un muro de piedra seca y malla cinegética con alambre. Por suerte una "jangarilla" (con cabezal de cama incluida) nos sirve para pasar y seguir hasta el vértice.

En esta parte de la cresta encontramos grandes bloques de piedra superpuestos. Podrían ser restos de muros?

Finalmente tenemos delante este cerro cónico que es la última elevación de Sierra Gamaza, donde ya vemos el vértice denominado Gamaza en los mapas.

Miramos hacia atrás y podemos ver como hasta algunos tramos de la cresta llegan las labores de arado.

Esta Centaurea melitensis es una planta muy común que se adapta a cualquier terreno. En estos dias empieza a abrirse su flor amarilla y espinosa. Lo de melitensis proviene de su primera identificación en 1753 en la isla de Malta (su nombre antiguo era Melita).

Hacia el norte de Sierra Gamaza prosiguen las tierras de "pancomer" (campos de cereal) enlazando con la campiña sevillana por tierras de El Cuervo.

Finalmente llegamos al vértice del I.G.N., que le da una altitud exacta de 214,412 m. (capicúa).

En la base del vértice encontramos los restos de lo que fué la Torre de Gamaza, citada en varios textos históricos y por Miguel Mancheño en su "Historia de Arcos".

Muy cerca encontré los restos metálicos de un vehículo. Resulta que ya paseamos por estos montes hace unos años cuando mis hijos, Pablo y Jaime, eran unos pequeñajos. Ellos encontraron un seat 600 en lo alto de esta sierra. Luego un señor del Cortijo del Rey me contó que aquel coche se subió tirado por un tractor para servir de resguardo para un guarda de la finca. Años después salió ardiendo y quedó destrozado.

Este mirador privilegiado sobre la campiña nos muestra bonitas vistas. Lo mas cercano es el cuidado Cortijo del Rey, en cuya finca se encuentra esta parte de Sierra Gamaza.

Una red eléctrica nos afea la vista hacia Espera, cuyo castillo se yergue sobre el mismo cordal donde nos encontramos.

Hacia levante, gracias al día claro, vemos bien las cimas y laderas de la Sierra de Grazalema. Debajo, aislada de caminos, podemos ver las ruinas de una casa de enigmático nombre: el Rancho del Miedo.

Hacia el sureste, sobre una loma aparecen los nuevos barrios de Arcos de la Frontera. Detrás los Montes Propios de Jerez y la Sierra del Aljibe.

Volvemos por la cresta hasta ir bajando a la Fuente Gamaza, donde empezamos este corto pero agradable paseo sobre la campiña norte de la provincia de Cádiz. Todo durante una agradable tarde de primavera, evitando el sofá y la morriña de la sobremesa.

 



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3 Mayo 2012

LA LOMA DEL PEÑON DE LOS TOROS

"Creo en la libertad a pesar de los cepos, a pesar de los campos alambrados."

Jorge Debravo (poeta costarricense, 1938-1967)


Despues de pasear por los cerros de Madrigueras (ver la anterior entrada a La Cueva de Garabaquín), nos decidimos por aprovechar la jornada con la cumbre mas cercana que tenemos a la vista: el Peñón de los Toros, una extensa loma que acaba en cresta rocosa. Es la cima que supera los mil metros mas al norte del Parque Natural de Grazalema, ...y nunca antes la habíamos subido. Fué una primera ascensión y por la vía directa.

Desde las cercanías de Madrigueras el Peñón de los Toros se presenta como una extensa loma cubierta de un denso bosque de quercus. De hecho en los mapas aparece como Loma del Peñón de los Toros (valga la redundancia).

Nuestra subida comienza salvando una "jangarilla" cerca del Puerto de Zaragute a unos 370 m. s.n.m. Nos quedan por delante mas de 600 metros de desnivel.

La ruta mas seguida, si se busca en internet, parte del cercano Cortijo del Alamo. Nosotros acabaremos coincidiendo con ese itinerario mas arriba.

Superamos la vaguada del Arroyo de Comares y vamos teniendo buenas vistas. Hacia el nordeste la Sierra de Líjar y Algodonales. Detrás aparece la Sierra del Terril (max. cota de Sevilla).

La subida es continua. Este pequeño prado es el único descanso que encontramos para nuestras piernas.

La sierra está radiante de primavera. Destaca entre los espinos esta flor de junquillo azul (Aphyllantes monspeliensis).

En el precioso bosque que nos acompaña destaca el verde claro de las hojas de los quejigos, que han renovado su follaje en marzo.

El jacinto silvestre (Hyacinthoides hispanica) prefiere parajes frescos y sombríos del bosque.

Tras una continua subida empezamos a ver zonas rocosas. Allí empieza la cresta del peñón.

Las peonias (Paeonia broteri) enseñan ya sus flores, aunque no vimos ninguna abierta.

Flores de Reseda gayana (endémica de sierras calizas de Cádiz y Málaga) con numerosos estambres amarillo-anaranjados y pocos pétalos (blancos).

El bosque se abre y aparecen floridos manchones de jara blanca. Al fondo aparece Prado del Rey delante del cerro Verdugo.

Y aunque la jara blanca (Cistus albidus) tiene sus flores de pétalos color rosa-púrpura, encontramos algunas flores albinas (de pétalos blancos).Y es que el nombre de jara blanca le viene por la bellosidad blanquecina de sus hojas y tallos.

Entre las jaras esta Ophrys tenthredinifera, la orquídea que mas vemos esta primavera.

Echamos la vista atrás. La sierra de Líjar está casi a nuestra altura. Ya debemos estar cerca de nuestro objetivo.

Una cerca de alambre afea estos parajes llegando hasta la arista final.

En estos prados encontramos numerosos ejemplares de Gynandriris sisyrinchium, el mas pequeño de los lirios silvestres.

La parte final discurre sobre lajas sueltas de caliza. Al fondo las sierras de Puerto Serrano, Montellano y Morón de la Frontera.

Con cuidado por donde pisamos, paramos al ver Zahara de la Sierra, el embalse y los peñones de El Gastor.

En un pedrusco de estas calizas mi amigo Manolo Figueroa encuentra los restos de un calamar del Mesozóico: un fósil de belemnites. Cuesta imaginar que estas tierras estuvieron cubiertas por el mar.

Entre las grietas de la caliza crecen grandes plantones de gordolobo (Verbascum thapsus subsp. giganteum) que pronto floreceran.

Manolo Figueroa, compañero de esta nuestra primera subida al Peñón de los Toros.

Hacia el oeste fenomenal vista de las buitreras de la Garganta Verde y la Garganta Seca.

Y hablando de buitres nos aparecen algunos ejemplares justo al llegar a la cumbre. La primera de una serie de resaltes todos alrededor de los 1.000 metros de altitud.

Desde el Peñón de los Toros tenemos vistas espectaculares hacia todos los puntos. Montamos el zoom para una buena serie de fotos. Zahara de la Sierra es la población mas cercana.

Los peñones del Gastor y Lagarín, vistos casi de frente.

Y la mejor de las vistas hacia la Sierra del Pinar, con la mayor parte de la crestería.

Panorámica con mas detalle: a la izq. la mole caliza de la Cornicabra (Sierra de Zafalgar), el pico San Cristóbal, las crestas con el Pinsapar debajo, el circo del Pinar, con el Torreón y el Mellizo (o Cerezo). Un paisaje pirenáico en pleno sur de Andalucía.

Delante nuestra la cresta, de difícil tránsito, del Peñón de los Toros donde destaca un peñasco con 1.027 metros. Detrás Sierra Margarita, que practicamente está en el mismo cordal que el peñón.

Sierra Margarita (1.172 m.) con mas zoom. Se pueden apreciar varios pinsapos sobresalientdo entre las encinas.

Volvemos sobre nuestros pasos despues de este buen pateo.

Bajar se torna complicado por el fuerte desnivel y la tierra y piedras sueltas. En una de las veces que di con mis posaderas en el suelo pude recrearme con estos escarabajos peloteros (Scarabeus laticollis) en plena faena: empujando y escarbando para esconder una bola de estiércol.

Un enorme quejigo posiblemente muerto de viejo.

Y este pobre zorro (Vulpes vulpes) no llegó a viejo. Una trampa de lazo en el paso de una cerca debió provocarle una muerte penosa por la postura en que quedó el pobre animal. ¿Cuando desapareceran estas prácticas deleznables en nuestros campos y sierras?

Tras varios derrapes y culazos (yo mas de uno y de dos) llegamos al Puerto de Zaragute, un lugar precioso a pie de sierra.

En esta foto puede apreciarse todo el cordal (el mas largo de derecha a izqu.) por el que realizamos esta "primera" al Peñón de los Toros.

Para acabar la tarde nos refrescamos en La Despensa del Molino, un agradable negocio que unos serranos han montado justo en el cruce de la Venta Gálvez (en la carretera de Villamartín a El Bosque). Tienen a la venta todos los productos artesanos que da la Sierra de Grazalema junto a una colección etnológica de aperos y cachivaches.

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28 Abril 2012

LA CUEVA DE GARABAQUÍN

Ya hace tiempo que tenía en la carpeta de "pendiente" acercarme a esta cueva que, sin mas referencias, aparece en mapas topográficos desde muchas ediciones atras hasta la mas actual/digital que tengamos (tipo Iberpix, Sigpac, etc...). Para ello quedé con mi amigo M. Figueroa que gusta también de explorar nuevos parajes. Después de encontrar la Cueva de Garabaquín nuestra sensación fué coincidente: "...cualquier excusa es buena para salir al monte".

Para llegar a la Cueva de Garabaquín hay que tomar la provincial CA-9100. Esta carretera lleva a Madrigueras, pedanía de Algodonales que se encuentra en el límite norte del Parque Natural Sierra de Grazalema.

Esta carreterilla tiene el sabor de los antiguos accesos a la Sierra: estrecha, sin arcén, con las casas pegadas al asfalto, con la escuela rural llena de pequeñines, con fuentes y pilares de roca, con gallinas picoteando la calzada... Y con el fondo espectacular de la Sierra del Pinar.

Para muestra unas cuantas fotos de lo que puede verse desde esta preciosa ruta.

Dejamos el coche junto a la escuela rural de Madrigueras. Tras hacer alguna consulta con vecinos de la zona finalmente encontramos a un amable señor al que sí le suena el nombre de la cueva (mas o menos por donde indica el mapa) pero no sabe exactamente donde está. Algo es algo, ya sabemos que la cueva existe.

En esta época estas lomas de la pre-sierra grazalemeña están pletóricas. Encontramos este grupo de salsifíes (Tragopogon hybridus), que sólo abren sus flores con pleno sol.

Pasamos alguna que otra angarilla (o hangarilla o jangarillla, que no está clara esta definición), sin candado, que nos hace pensar que vamos por caminos públicos, o con servidumbre de paso.

Nos guía en este tramo el Arroyo del Cerro del Lobo.

En esta zona de prados encontramos flores tan llamativas como este gladiolo silvestre (Gladiolus sp.).

O esta Scilla peruviana todavía a medio florecer.

Nos llama la atención, entre tanto verde, el rojo mohoso de este depósito de agua de la época del Titanic. Está abierto por arriba y las planchas están ensambladas con remaches. Una pieza de arqueología industrial.

Encontramos algunas formaciones de roca negra. Es ofita, que nos hace pensar que este lugar, cercano a una cueva, pudo usarse como cantera lítica por el hombre primitivo.

En este majano, sobre los restos de una pequeña edificación, se mezclan cantos de caliza y de ofita junto a un bonito algarrobo. El único que vimos en el recorrido.

Sobre los cerros de Madrigueras aparece la loma del Peñón de los Toros, la primera elevación de importancia por este lado de la Sierra de Grazalema.

Y en esta época no faltan las orquídeas, como esta Ophrys lutea. Aquí ha llovido mas que en la campiña y su tamaño y porte es mas esbelto.

La vistosa Ophrys speculum.

Y la primera Ophrys Bombyliflora que vemos esta primavera.

Otro majano, para aprovechar el prado, a la sombra de una joven encina (Quercus ilex).

En estas acumulaciones de piedra es fácil ver a serpientes y lagartos. Debajo vive este ciempiés venenoso la Scolopendra cingulata.

Como no tenemos a la vista ninguna cueva, antes que ponermos a explorar cada uno de los cerros rocosos, decidimos acercarnos a un cortijo que parece habitado junto al Cerro del Acebuchoso. Cerca de un precioso quejigo encontramos una "jangarilla" de acceso.

Nos llaman la atención los cobijos azulgranas en la ladera del cerro. Serán del Barça?

En el cortijo, que guarda un gran rebaño de cabras payoyas, un pastor nos indica con exactitud el cerro donde se encuentra la cueva. Además nos da un dato revelador: el nombre parece que proviene de un bandolero, llamado Garabaquín, que se refugió en ella. También nos indica que hay otra segunda cueva que él recuerda como guarida de murcielagos, aunque está cegada por derrumbes.

Antes de abandonar el Cerro del Acebuchoso decidimos acercarnos a un llamativo pilón.

La fuente está seca, ya que el canalizo por donde le llegaba el agua está derrumbado, pero el lugar es muy atractivo para descansar un rato.

Entre la hierba retratamos este vistoso jopo (Orobanche sp.).

Nos acercamos, con cierta emoción, a dos cerros casi gemelos y bien cerrados de vegetación donde debemos encontrar la cueva.

El lugar está justo en el límite del Parque Natural. El Arroyo de las Casas y la Cañada Real de los Puertos a Ronda hacen de frontera natural.

En este paraje con suelo rocoso encontramos esta preciosa plantita de flor amarilla que no logramos identificar. Podría ser una Ononis ?

Nos separamos para explorar. Manolo se dedica a un cerro y yo al otro. Finalmente, en la vaguada entre ambos cerros, un lugar cerrado y secreto, encontramos la Cueva de Garabaquín.

La Cueva de Garabaquín, aunque mejor sería definirla como un abrigo, es pequeña y tiene señales de haber servido de refugio (paredes negras del humo). Eso sí, el lugar es perfecto para ocultarse.

Vista desde el interior de la Cueva de Garabaquín. Encontramos la otra cueva, muy cerca, pero que había que entrar a rastras. Una apestosa cabra muerta nos quitó las ganas de asomarnos.

Desde lo alto del cerro buenas vistas a las dehesas que lo circundan. Al fondo destacan el Peñón del Gastor y Tajo Lagarín.

Volvemos a Madrigueras desandando el camino y disfrutando de estos hermosos parajes.

Comentamos que ha merecido la pena el paseo y coincidimos en que "cualquier excusa es buena para salir al monte". Garabaquín, y su cueva, que aparece con cero resultados en el famoso Google, ahora podrá tener una mínima reseña. Aunque buscaremos en textos sobre bandoleros (¿de Pérez Regordán?) por si aparece algo.

Es mediodía y la jornada es todavía aprovechable.

Como nos queda muy cerca el Peñón de los Toros y tenemos un ruta posible sobre el mapa nos decidimos a subir a esa cumbre. Además resulta que ni Lolo ni yo la hemos subido nunca. Buen momento para hacer una "primera" en nuestra Sierra. Pero esta ya es otra ruta/excusa para la próxima entrada al blog.

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11 Abril 2012

La SIERRA MORENA de GRAZALEMA

"Apártate de los caminos frecuentados y camina por los senderos"

Pitágoras de Samos (circa de 580 a 495 a.n.e.)

Entre Grazalema y la Ribera se eleva una pequeña cresta caliza conocida por los "pringones" como la Sierra Morena. En cartas y mapas aparece como Tajo de la Ermita y/o Peñón Gordo. Se eleva poco por encima de los mil metros, pero es un fenomenal mirador sobre el pueblo y el valle de Gaidovar, quizás el mas agraciado de la Sierra de Grazalema.

Cuando estoy en Grazalema es el paraje que mas visito. Estas fotos están tomadas durante varios paseos, ya sean por su cresta cimera o por los senderos que la circundan.

Para llegar a su cima hay que subir al embalse del Fresnillo y continuar por un cómodo sendero que se asoma a un lado y otro de la sierra.

En estos prados pueden verse orquídeas como esta Orchis olbiensis.

Son curiosas algunas formaciones rocosas que los agentes atmosféricos han ido tallando en esta zona mas alta.

La Sierra Morena es el mejor mirador del pueblo. En poco mas de media hora de cómodo ascenso puede verse Grazalema casi a vista de pájaro. Por encima todo el Endrinal.

En la cresta es fácil encontrar especies querenciosas de escarpes rocosos como esta  Sisymbrium crassifolium.

O esta pequeña pero vistosa Chaenorhinum villosum, de nombre común espuelilla.

Esta planta, de numerosas y pequeñas flores, es endémica de las sierras de Ronda y Grazalema. Es la Reseda undata gayana, descrita por Boissier allá por el siglo XIX cuando "descubrió" los pinsapos para la ciencia botánica.

Cerca de la cumbre se abre esta peculiar ventana de roca. A través de ella puede verse el valle del Guadalete y al fondo la Mesa de Ronda la Vieja.

Sin el marco de caliza, la meseta de Ronda la Vieja, donde se asientan las ruinas de Acinipo. Mas cerca el pueblo de Montecorto, pedanía de Ronda.

Vista hacia el norte desde lo mas alto. Entre el Tajo Lagarín y el Cerro Malaver puede verse, en el oscuro horizonte nublado, la Sierra del Terril, máxima cota de la provincia de Sevilla.

Hacia el oeste el Puerto de las Palomas, Monte Coros y abajo la Cañada del Espinar, cabecera de la Ribera de Gaidovar, que tambien hemos recorrido con detalle como despues veremos.

En estos tajos que caen a Gaidovar sobrevive un solitario pinsapo. No es fácil, ni aconsejable, acercarse a él.

Muy cerca nos llama la atención este peñasco que recuerda la figura de un buitre.

Hacia el sur, y tirando de zoom, llega a verse el arco de roca de la Cueva de las Dos Puertas.

A partir de este tramo ya no hay sendero practicable. Peligrosas veredas de cabras y rocas inestables aconsejan volverse, o descender con cuidado hacia el Puerto de la Espuma.

Una última vista hacia los molinos y huertas de Gaidovar.

Si desde el Fresnillo dejamos la Sierra Morena a la derecha podremos bajar a Gaidovar por la Cañada del Espinar.

Vista desde arriba de la Cañada del Espinar.

En un continuo descenso a Gaidovar este paraje guarda varios rincones de interés, así como algunas sorpresas botánicas.

Por ejemplo una de las mejores colonias que conozco de la flor mas representativa del Parque Natural: la Amapola de Grazalema (Papaver rupifragum), especie protegida y en peligro de extinción. Su principal amenaza es la cabra montés, que come sus tallos y semillas. Curiosamente las he visto florecer aquí hasta en octubre (normalmente florece entre junio y julio).

Junto a los restos de una calera pueden encontrarse otras especies como esta Linaria platicalix, también endémica de las sierras de Grazalema y Ronda.

O este Senecio petraeus, endémismo andaluz de zonas serranas.

En mitad de la cañada y bajo las pedreras que bajan de la Sierra Morena encontramos este vistoso paraje. Es la Laguna de la Cañada del Espinar, precioso lugar cuando las aguas de lluvia y escorrentía rellenan esta pequeña cubeta de arcilla.

La silueta de Sierra Morena se refleja en esta lámina de agua que también se surte del rebose de un cercano manantial.

Por debajo de la laguna hay frescos prados y antiguas huertas. Aquí encontramos las flores blancas de leche de gallina (Ornithogalum orthophyllum subsp. baeticum).

Acaba la cañada y llegamos a los ultimos cortados de la Sierra Morena. Aquí encontraremos, junto a la carretera de la Ribera de Gaidovar, la fuente de la Fuenfría, cuyas aguas son muy apreciadas por los grazalemeños.

Fuente de la Fuenfría.

Muy cerca se encuentra este curioso paraje. En este aislado peñasco alguien talló varios escalones para convertir la peña en un balcón sobre la Ribera. Conocido como el mirador del Santo Cristo no se conoce el origen de este lugar. Se especula que podría ser un antiguo lugar de vigía sobre la zona; de hecho muy cerca quedan la Lacílbula romana y la torre árabe de Audita.

Foto otoñal, desde Gaidovar, de la Sierra Morena de nuestro amigo Antonio Barroso Gori. A este lado cae la parte mas estrecha de la sierra. Algún lugareño llama a esta zona "la cresta del gallo".

La vertiente oeste de la Sierra Morena, la que da al pueblo y al Guadalete, es conocida por los Tajos de la Ermita. Varios cortados se suceden sobre antiguas terrazas de cultivo, llamados "los cotitos". Mas abajo está la ermita de los Angeles y el cementerio. En la foto el perfil de una cara de roca mirando al pico del Simancón.

Aquí puede verse la Linaria tristis, especie endémica de las sierras béticas.

Otro endemismo bético es esta especie típica de roquedos, la Hippocrepis rupestris, de flores amarillas con nervios rojizos.

En ocasiones algún rebaño de cabra montés baja de los cortados. Este grupo estaba junto a la Villa Turística.

Saltamontes con coraza intentando pasar inadvertido.

En esta zona de "los cotitos" hemos encontrado una población de Apteromantis aptera. Una pequeña mantis sin alas endémica de la península que se creía extinguida hasta hace pocos años.

La ortiga muerta (Lamium amplexicaule) es una planta muy común pero que conseguimos fotografiar justo antes de abrir sus flores. Por eso de este curioso aspecto.

En la zona de Sierra Morena mas cercana al pueblo son visibles estos estratos calizos. Al parecer estos cantos pudieron usarse como cantera de piedra para la construcción de muros en Grazalema.

Seguro que seguiremos caminando mas veces por esta pequeña pero atractiva serrezuela grazalemeña. Para acabar una vista de la Sierra Morena desde el Puerto de las Palomas.

 

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30 Marzo 2012

POR LOS CERROS DE LA CAMPIÑA (Cerros del Gallinero y del Guijo)

“Si alguno me pregunta cómo se puede explicar el redondeo de estos guijarros, sin suponer que rueden por el impulso de las aguas de los rios: le responderé con ingenuidad que no lo sé, que tengo mis ideas sobre ellos pero no me atrevo a asegurar nada”.

William Bowles (Cork 1720 - Madrid 1780)

Introducción a la Historia Natural y a la Geografía Física de España (1775)

Pasear por la campiña es una placer que he descubierto tarde pero a tiempo (siempre buscando sierras y montañas). Para los que habitamos en ciudades que no están en la costa ni en la sierra (como Jerez) nuestra natura mas cercana está en el campo que nos circunda. Cualquier paseo durante una breve mañana de festivo o la tarde de un día entre semana nos puede deparar agradables y singulares parajes como los de estos dos cerros que "descubrimos" en la campiña.

A  iniciativa de nuestro amigo Iñigo nos desplazamos, una mañana de domingo, a los campos de Medina Sidonia para otear rapaces. Salimos temprano para volver temprano y dedicar el resto del día a otras citas famililares. Tras un rato de pajareo con telescopio y primásticos encontramos las primeras orquídeas del año en la campiña: Ophrys tenthredinifera.

Como estamos en la zona de Las Pilas propongo que nos acerquemos al Cerro del Gallinero, donde tengo detectada una zona de fuerte erosión.

Mientras subimos la suave loma el terreno se vuelve arenoso y aparecen cantos redondos de arenisca.

La parte mas alta de la ladera del cerro es una gran laja de arenisca erosionada.

El paraje nos recuerda al no muy lejano Sitio de Los Banquetillos, que algunos también llaman "paisaje lunar".

El sitio es muy interesante desde el punto de vista geológico y paisajístico. ¿Y arqueológico? Pues nos encontramos esta piedra tallada artificialmente como un cuenco. Recordamos cómo este tipo de parajes ha atraído al hombre desde la antiguedad.

A diferencia de Los Banquetillos de Naveros (Vejer) las rocas no son esféricas. Nos recuerdan a grandes almendras o como diría un geómetra tienen forma de elipsoide.

Tampoco se da el fenómeno de los "cráteres" ya que las piedras afloran limpiamente en la superficie de arenisca mas blanda.

En algunos rincones podemos ver los curiosos dibujos que dejan las capas de arenisca teñidas por minerales férricos.

Algunos "almendrones" de roca son enormes, y parecen estar desplazados de su lugar original.

Esta roca está "apareciendo" con una grieta que la partirá en dos, aunque esto puede tardar eones en ocurrir.

Vista del lugar con "almendras de roca" afloradas y a medio salir.

Otra vista del "Paraje Geológico del Cerro del Gallinero"; ya está bautizado.

Pequeños huecos posiblemente dejados por rocas que han rodado ladera abajo.

Bolardos que parecen cortados en dos.

Aprovechamos para completar el paseo por el Cerro en busca de flores y bichos.

Esta tagarnina ha crecido colgada en un talud vertical.

Los cardos son el bocado preferido por estas babosas (Parmacella valencienni) que no tienen problema para engullir sus espinas.

Por detrás del cerro aparece la vistosa silueta del Castillo de Torrestrella.

Da pena pisar estas laderas cubiertas de flores de Erodium.

Antes de volver a casa disfrutamos viendo a las abejas empolvarse con el polen naranja de los erodium.



Cambiamos de zona y nos vamos al norte de la campiña, al Cerro del Guijo, entre Jédula y Arcos de la Frontera.

Entramos a esta elevación de la campiña por un antiguo trazado de la carretera Jerez-Arcos. Todavía queda un puente, de mampostería y ladrillo de un solo arco, que cruza el Arroyo del Salado. Uno de los nombres (Salado) mas repetidos en la toponimia de nuestra geografía. Luego veremos como le llega la sal a este arroyo, afluente del Guadalete.

En la parte mas alta del cerro (detrás de la cuadra-palomar que se ve en la foto) existe una cantera de áridos actualmente sin explotación.

Estos mojones, algunos de casi dos metros, repartidos por el cerro señalan antiguos límites de fincas.

En uno de los últimos narcisos de la temporada observamos como una Thomisus onustus (araña cangrejo), blanca para mimetizarse con la flor, caza un pequeño grillo naranja de patas verdes. Primero lo palpa para localizarlo, luego lo atrapa y le inyecta su veneno, baja por la flor a un lugar mas seguro y finalmente espera que el bichejo muera para absorberle sus jugos.

En cárcavas del cerro quedan al descubierto estas formaciones de cristal de yeso.

Encontramos curiosas aglomeraciones de yeso color salmón, y esta nos la llevamos de recuerdo (foto hecha en casa).

También encontramos láminas de cristal de yeso translúcido. Con estas placas cerraban los romanos sus ventanas. Le llamaban "lapis specularis". (foto hecha en casa).

Mirando hacia la vega del Guadalete llegamos a ver, pese a la bruma, la presa del Guadalcacín.

En los bordes del cultivo de cereal encontramos algunas leguminosas silvestres como estas. Vicia Hybrida y Hedysarum glomeratum.

Esta cicratiz en la tierra es producto de la erosión. Hemos visto en mapas antiguos que hace 50 años un olivar cubría y mantenía estas laderas.

Dos racimos de flores del jacinto Muscari comosum, que avisan de la incipiente primavera. Y yo diría que hasta de la semana santa, por su forma, color y nombre común: nazarenos.

Esta crucífera, por tener las flores de cuatro pétalos y en cruz, es el rabanillo silvestre (Raphanus raphanistrum subsp. landra). Aunque a diferencia de su primo, el rábano de huerta, no tiene raíz tuberosa ni comestible.

Curiosa esta flor de Cynoglossum clandestinum. Tiene las flores pilosas que parece que no se abren nunca, de ahí su nombre latín (clandestinum: oculto).

Bajamos del cerro por la zona de Tablellina. Aquí la erosión ha dejado al descubierto grandes claros de suelo guijarroso con colores que varian del rojo al ocre.

Tenemos datos de amigos aficonados a los minerales que esta zona de El Guijo es rica en cristales de cuarzo. En el suelo arcilloso podemos ver como destaca el rojo brillante de un Jacinto de Compostela.

Mientras que nos sentamos para un descanso miramos al suelo y encontramos numerosos cristales de cuarzo, coloreados según las inclusiones de los minerales que contienen: hematites, oligisto, limonita, ...(foto hecha en casa).

Junto a los minerales este curita (Meloe majalis) se alimenta de una pequeña plantita.

Asteriscus aquaticus, que a pesar de su nombre prefiere terrenos secos y baldíos. Hace poco vimos a la especie maritima en Guadalquitón.

Otra roca que encontramos con incrustaciones y que tras consultar con expertos resultan ser de cuarzo morion, una forma de cuarzo oscuro o ahumado.

Cuando estamos a pie de monte, un manchón blanco deslumbrante nos llama la atención.

¡¡ Encontramos un manantial de agua salada !! Debido a la sequía, y por el poco caudal que brota, el reguero seco de sal contrasta fuertemente con la rojas arcillas de El Guijo. Un pilón, casi deshecho y cegado por la escorrentía del cercano barranco, denota que este nacimiento ha sido utilizado en otras épocas. ¿Pudo haber una pequeña salina en el llano que separa el manantial y el Arroyo Salado?

El  Arroyo Salado ya se llama así cuando nace cerca de Espera, pero seguro que aquí recarga sus aguas con el aporte salino de este manantial. No hemos encontrado nombre ni referencias sobre este paraje (buen trabajo para los García Lázaro). En un mapa geológico de 1954, de Gavala Laborde, aparece el Cerro del Guijo como suelo de margas abigarradas, yesos, areniscas y arcillas salíferas.

Hemos insertado este manantial en el Catalogo de Manantiales y Fuentes de Andalucía

Familia de la clandestinum de mas arriba es esta Nonea vesicaria.

Volvemos a nuestro punto de partida caminando junto al Arroyo Salado.

Algunos afluentes del arroyo están secos de solemnidad (no sé si se puede decir esto).

Esta pequeña belleza de anteras color púrpura es Arenaria hispanica.

Y justo antes de acabarse las pilas de la cámara encontramos otra orquídea del 2012. Se trata de Ophrys lutea, de las mas abundantes en la campiña.

 

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22 Marzo 2012

PASEOS DE INVIERNO....2011-2012

“ ¿Cuál de mis fotos es mi fotografía preferida? Una que voy a hacer mañana”

Imogen Cunningham (fotógrafa norteamericana, 1883-1976)


 


Serie de imágenes tomadas en diferentes paseos que hemos realizado durante el seco y frío invierno que acaba de finalizar.


 

Echando la barca al Guadalquivir en Sanlúcar. En la otra orilla: Doñana.

Gaviota picofina (Larus genei) en las salinas de Bonanza (Sanlúcar). Es una gaviota escasa en la península y con poblaciones muy localizadas.

Diferentes aves limícolas en las salinas sanluqueñas. Como el día era frío y la atmósfera clara podía verse hasta la Sierra de Grazalema.

Grupo de barnaclas carinegras (Branta bernicla), gansos árticos que han pasado buena parte del invierno en las playas de Sanlúcar. Como rareza ornitológica, ya que no es habitual verlas tan al sur, han tenido muchas visitas de aficionados a las aves.

Cigüeñuela común (Himantopus himantopus) buscando alimento en las charcas saladas.

Flamencos (Phoenicopterus roseus) cambiando de laguna.

Atardecer invernal en la Playa de Regla (Chipiona). Destaca el Santuario que le da nombre.

El faro de Chipiona, al que ya dedicamos una entrada, enciende su linterna.

Ocaso del sol despidiéndose por poniente.

Paseando por la costa uno puede encontrarse a mariscadores con cestas llenas de cangrejos coñetas (Carcinus maenas).

Supongo que está regulada su recolección en los caños de la Bahía de Cádiz, pero me llamó la atención que las hembras estaban cargadas de huevos.

Nos vamos al interior. Paseantes a caballo por la campiña jerezana.

Un bando de patos cuchara (Anas clypeata) sobrevuela las lagunas de Mesas de Asta (Jerez).

Ansares (Anser anser) en vuelo sobre la campiña, de vuelta a sus dormideros en Doñana.

Este invierno hemos tenido la suerte de ver volar, varias veces, a las grullas (Grus grus) que pasan el invierno entre Doñana y la campiña.

Casa-palacio de Las Quinientas. Una llamativa hacienda con aspecto de castillo en las cercanías del Guadalete.

Pozo Morisco bien señalizado pero mal cuidado en la campiña lebrijana.

A prinicipios de invierno todavía pueden verse, suspendidas en sus telas, las arañas tigre (Argiope bruennichi).

Al sureste de Jerez, el río Guadalete se abre paso entre grandes cerros yesíferos. Desde las ruinas del castillo de Torrecera, también con vértice geodésico a 141 m., pueden verse los cortados que el río ha abierto antes de los Llanos de La Ina.

En el Cortijo de Vicos un Pito Real (Picus viridis), de la familia de los pájaros carpinteros, aprovecha un tronco seco de eucalipto para agujerearlo buscando insectos.

Cerca de San José del Valle los huecos vaciados por una explotación arenera han dado paso a la formación de estas lagunas freáticas. El agua del subsuelo aflora en el fondo de estos socavones artificiales.

Hemos vuelto a pasear por la Mesa del Esparragal, que con su torre medieval es un fenomenal mirador natural sobre la campiña y los montes de Alcalá de los Gazules.

A pesar de la sequía hemos encontrado algunas setas este invierno, como esta de la foto, a vista de gnomo. También el pasado otoño fué una mala temporada de setas.

El lirio silvestre (Iris planifolia) de las flores mas vistosas y comunes del invierno.

El pueblo de Espera y el Cortijo de Azadén.

La ciudad ibero-romana de Esperilla, tallada en la roca. Al fondo el Castillo de Espera, o de Fatétar.

Campos labrados esperando lluvias para la siembra.

Desde Carissa Aurelia, ciudad romana en las cercanías de Bornos, se disfruta de esta fenomenal vista de la Sierra de Grazalema.

Narciso blanco (Narcissus papyraceus) de habitual floración invernal. Muy vistoso pero de olor desagradable, se conoce como "meao de zorra".

Vélez-Málaga es considerada como la capital de la Axarquía, una comarca histórica y peculiar de la parte oriental de la provincia de Málaga. En la foto la Fortaleza y el barrio morisco de La Villa.

Muy típico en la Axarquía son estos "paseros". Son rectángulos de tierra orientados al sur-poniente para solear las uvas tras la vendimia y "transformarlas" en las famosas pasas malagueñas.

En Sayalonga es muy visitado el "cementerio redondo". Cuenta la tradición que se construyó así para que los difuntos no se dieran la espalda.

Vistosos peldaños de acceso a una vivienda en la Plaza del Alminar en Archez.

El Alminar de Archez es un bello ejemplo de arquitectura mudéjar. Data del siglo XIII.

Coloridas puertas de viviendas en Cómpeta, en la parte alta de la Axarquía.

Mas puertas y ventanas de Cómpeta, que merece un paseo por sus calles.

Flores de Reseda lutea, adelantadas a la primavera. Esta planta es rica en luteolina, antaño muy usada como tinte vegetal (color amarillo) para lana y seda; y actualmente como fuente de medicamento anti-cancerígeno y anti-degenerativo.

Elaborando almendras garrapiñadas, de claro origen árabe. De hecho ya en el Corán y en la Biblia se cita su elaboración mezclando frutos secos y miel.

Tradición popular esta de colocar piedras en las cruces del Via-crucis en el camino de la ermita de Corcoya (Sevilla).

Unos días antes de llegar la primavera conseguimos fotografiar (por primera vez), en un pinar de Puerto Real, a esta vistosa mariposa de alas color verde metálico. Es la Callophrys rubi, de nombre común "cejialba", por el filo blanco que rodea sus grandes ojos negros.

Para acabar un par de amaneceres. Desde la ventana de casa captamos este llamativo orto en una mañana de bruma en la que el sol iluminaba únicamente un pico de la Sierra de Grazalema. Mas concretamente por la zona de Líbar.

Panorámica de un frío (bajo cero) amanecer de febrero. Bajo las nubes mas rojizas la Sierra de Grazalema y mas a la derecha la loma del Aljibe (Los Alcornocales).


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14 Marzo 2012

GUADALQUITON * La costa primigenia

"Muchos atunes que del Mar Exterior llegan a estas costas son gordos y grasosos. Nútrense de las bellotas de cierta encina que crece junto al mar, muy rastrera y que produce frutos en verdad abundantes. Esta encina se da tambien profusamente en el interior de Iberia...; produce, sin embargo, tanto fruto que después de la marea alta la costa queda cubieta de las que arroja la pleamar... Son estos peces una especie de cerdos de mar, porque apetecen las bellotas y engordan extraordinariamente con ellas."

Geografía de Estrabón (siglo I)

Guadalquitón es el tramo de costa mejor conservado y menos alterado de la provincia de Cádiz. Podría decirse que es la costa mas autóctona de la región. El paraje, entre Punta Mala y Sotogrande, se ha mantenido durante siglos como debió ser toda la costa del Campo de Gibraltar. Antes de que los pinos piñoneros se sembraran sustituyendo a especies autóctonas por toda nuestra geografía. Aquí el bosque alcornocal llega hasta las dunas de la playa, su riqueza natural y paisajística es enorme y, sin embargo, una parte de Guadalquitón está amenazada como área urbanizable. Hemos querido visitarlo antes que una grúa se monte en este valioso rincón de costa primigenia.

El alcornocal de Guadalquitón está limitado hacia el interior por la autovía Cádiz-Málaga. No parece que sea un bosque explotado para la saca de corcho.

En zonas despejadas del bosque (herrizas) encontramos la Drosophyllum lusitanicum una de las joyas botánicas del alcornocal.

Drosophyllum lusitanicum o atrapamoscas es una planta insectívora catalogada como especie protegida, e incluida en la Lista Roja de la Flora Andaluza.

En esta época del año aparecen numerosos chupones de helechos, que para el verano habrán tapizado el suelo del bosque.

También encontramos esta flor endémica de nuestra región. La Romulea ramiflora subsp. gaditana, que está presente en la costa gaditano-algarviense.

Varios caminos y senderos cruzan el alcornocal. Salirse de ellos significa adentrarse en una auténtica selva mediterránea. Hace años que un incendio afectó a este bosque, puede que por la falta de mantenimiento y limpieza del monte que conlleva la extracción del corcho. Hoy parece recuperado.

Llama la atención el fuerte color amarillo de esta cistácea (familia de las jaras). Se trata deTuberaria lignosa que pronto abrirá los numerosos capullos de cada pequeña planta.

Esta rara flor de Carex flacca la encontramos en las zonas mas húmedas del bosque. Puede crecer desde cerca del mar hasta en alta montaña.

Los troncos de los alcornoques (Quercus suber) no presentan señales de descorcha, algo no habitual siendo un bosque tan accesible.

A pesar de las pocas lluvias de este invierno el lugar está bastante verde debido a la influencia de las nieblas y brumas del cercano mar.

En otra herriza encontramos este llamativo plantón de Drosophyllum lusitanicum. Se puede apreciar como varias plantas nuevas crecen sobre los restos de numerosas plantas mas viejas y secas. Como queriéndose elevar para atrapar insectos de vuelos mas altos.

Mientras retratamos la drosófila se nos acerca este llamativo escarabajo Meloe tuccius.

El bosque va desapareciendo y el olor del mar se nota cada vez mas. El viento de levante, aunque flojo, ayuda a ello.

Los alcornoques mas cercanos a la playa delatan, con sus copas tumbadas, cual es el viento dominante en la zona.

Caminamos hacia el mar sobre dunas de arena fijadas por alcornoques y arbustos mediterráneos.

Aparecen flores típicas de suelos costeros como esta preciosa Silene littorea subsp. littorea, habitual en todo el litoral peninsular, Baleares y Marruecos.

También típico de arenales es este Senecio gallicus, uno de los senecios que no teníamos en nuestra colección fotográfica.

Nos acercamos a la playa y a la desembocadura del Arroyo Guadalquitón, que junto al Arrroyo Borondo nace en la cercana Sierra del Arca (San Roque).

El Arroyo Guadalquitón, que da nombre a este paraje inigualable de la costa mediterránea. Desde aquí hasta Cabo de Gata no hay otro tramo igual, libre de edificios o asfalto.

La asociación Quercus-Mares (http://quercusmares.blogspot.com), que lucha por la protección de este ecosistema único ha propuesto, entre otras figuras de protección, designar Guadalquitón como Bosque Modelo, dentro de la Red Int. de Bosques Modelo (R.I.B.M.).

Esta pequeña planta que parece reptar sobre los arenales donde crece es la Paronychia argentea. De la misma familia que las silenes fue una planta medicinal muy apreciada para curar los panadizos de los dedos (si ponéis "paronychia" en google imagenes veréis que sale). Lo de argentea es por el color plateado de sus flores.

En una de las dunas junto a la desembocadura del Guadalquitón encontramos los primeros muros de una factoría de salazón de época romana. Y es que para completar el magnífico lugar también vemos que guarda restos arqueológicos.

Cyperus capitatus es un pequeño junco exclusivo de zonas dunares bien conservadas.

Aprovechamos la altura de las dunas para disfrutar de la inmensa soledad de la playa de Guadalquitón.

Los meandros finales del arroyo se pierden en la amplísima playa. De fondo aparece, majestuoso, el Peñón de Gibraltar.

Preciosa esta flor de Cakile maritima, vulgarmente conocida como oruga de mar, que aguanta bien el ambiente salino de los arenales costeros. Sus semillas son arrastradas por el viento al mar, donde flotan y se dispersan a través de la costa, hasta que las olas los sacan y colonizan nuevas playas.

Pasamos al otro lado del Guadalquitón por el único paso que nos permite la marea baja. Además, como el arroyo baja con escaso caudal el agua se filtra bajo el arenal.

Esta Silene nicaeensis o niceensis (no se ponen de acuerdo los botánicos) de flor blanca es específica de arenales mediterráneos (de la Península hasta Grecia). Aquí aguanta, como puede, el azote de los fuertes vientos del Estrecho.

En las dunas mas cercanas al mar abunda la Reichardia gaditana, endémica de la península y de la que antes solo habíamos visto ejemplares solitarios.

Ascendemos por dunas recubiertas de vegetación donde se adivinan restos de muros.

Después de 20 siglos siguen apareciendo restos de edificaciones de un asentamiento romano fechado a mitad del siglo I.

Una patera encallada junto a las ruinas.

En la parte mas alta encontramos varias piletas que demuestran que en este lugar los romanos montaron una factoría de salazón similar a la de Baelo Claudia.

Lobularia maritima es otra planta que en Andalucía, y a pesar de su nombre, puede encontrarse desde el borde del mar hasta Sierra Nevada.

Las flores de Tetragonolobus purpureus ponen el punto de color llamativo en el verde herbazal que recubre las dunas.

Decidimos tomar un breve piscolabis sentados junto a los muros que se utilizaron para fabricar el afamado "garum" de la Hispania romana.

Al otro lado del asentamiento queda un antiguo cauce del Guadalquitón. Detrás grandes dunas fijadas por matorral mediterráneo.

Cruzamos el paraje dejando atrás las leves elevaciones con las ruinas romanas.

Nos llaman la atención las vigorosas plantas de Anchusa calcarea, de tallos rojizos y numerosas flores azules. Es endémica de las costas gaditanas y onuvenses e incluida en la Lista Roja de la Flora Andaluza.

Por fin vemos la primera orquídea del año. La preciosa Ophrys tenthredinifera.

Es la primera vez que conseguimos, en nuestra provincia, una foto de orquídea con el mar de fondo. Esto da una idea de la belleza del lugar que estamos recorriendo.

Subimos a las dunas mas altas para disfrutar mejor del paisaje. Podemos ver todo el ecosistema que hemos recorrido. El alcornocal, las dunas y la playa. Al fondo puede verse los edificios de Torreguadiaro y la silueta de la malagueña Sierra Bermeja (que tiene un pequeño pinsapar en su cumbre).

Hacia la cercana costa linense el matorral se cierra. Entre lentiscos y arbustos espinosos podemos ver algunas coscojas (Quercus coccifera). Imaginamos que son las "encinas rastreras" que Estrabón citaba como fuente de bellotas al cercano mar.

Bajamos a la costa y podemos ver, sobre las crestas de algunas dunas, sabinas marítimas (Juniperus phoenicea subsp. turbinata).

En las paredes de las dunas florecen Lotus arenarius en su hábitat ideal.

Este es el único peñasco de roca arenisca que encontramos en la costa de Guadalquitón. Un pedrusco erosionado rodeado de arena y mar.

Es el momento de regresar hacia Sotogrande, a 2 kms. de arena en línea recta. Estamos en un trozo de naturaleza vírgen y a pocos metros se puede encontrar el lujo mas sofisticado. ¡¡ Vaya contraste !!

Dejamos atrás el Peñón recortado por un viejo búnker militar.

Aunque el sol pega de lleno el viento de levante es fresco en esta zona de la provincia. Por el contrario en la costa atlántica el levante se vuelve caluroso y seco.

En este agradable día de invierno solo nuestras huellas señalan las oscuras arenas de Guadalquitón.

De vez en cuando abandonamos la playa para asomarnos a las lagunas litorales de agua dulce. En esta franja entre el mar y el bosque se extrajo, no hace muchos años, arena para obras. Los huecos llegaron hasta la capa freática y el lugar se convirtió en una sucesión de lagunas litorales donde antes solo había dunas.

Este lugar es el único donde se nota la intervención del hombre en Guadalquitón. Aparte de los búnkeres, que hay varios.

Terminando la ruta nos acercamos a las ruinas de un viejo cuartel de Carabineros.

Un pozo da fe de que el agua es dulce aún estando tan cerca el mar.

Creemos que Guadalquitón debe ser protegido, desde el bosque hasta la playa, con un ampliación del P. N. de Los Alcornocales que llegue hasta la costa sanroqueña.

(enlace a una noticia en la prensa de mayo de 2011)

(enlace para firmar por la Protección de Guadalquitón)

 

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Sobre mí

Hola gente: Me llamo José Manuel, nací y vivo en Jerez de la Frontera. Desde siempre me atrajo lo de andar por la montaña y durante toda mi vida he dedicado mucho de mi tiempo libre a conocerlas, ascenderlas y pasear por ellas. Además de las zonas naturales de la península he tenido la suerte de conocer otras en Europa, norte de Africa y Asia Menor. Ahora, con el paso de los años y por otras cuestiones, voy a otro ritmo: mas pausado y fijándome en todo lo que piso o me sobrevuela. Cuando puedo me escapo con la familia al pueblo de Grazalema, en el Parque Natural del mismo nombre. Espero que os guste lo que podéis ver aquí. Si tenéis alguna duda o aportación podéis dejar vuestro comentario en el blog o en el correo jmav@ono.com.

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